Primarias PDC y la magia

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Termina el año y una gran incógnita están provocando las primarias del Partido Demócrata Cristiano, para definir su pre-candidato presidencial entre Claudio Orrego y Ximena Rincón, a realizarse este próximo 19 de enero. Muchos los han catalogado como jóvenes promesas valientes o candidatos osados, con coraje. Otros más negativos hablan de candidatos que darán un saludo a la bandera, que sólo buscan la vitrina futura. Lo cierto es que ni Rincón ni Orrego logran tomar fuerza e imponerse como favoritos de su partido por la sombra, a esta altura imparable, de Michelle Bachelet.

Internamente, ambas candidaturas no logran encender a la militancia, como lo hicieron en su minuto Eduardo Frei, Andrés Zaldívar y Soledad Alvear. Falta de liderazgo, de contacto y conocimiento de las tan menospreciadas bases son factores importantes. A ratos da la sensación que sus equipos de campaña no han logrado una estrategia y planificación coherente y realista. Se quedaron en ninguneos hacia la ex Presidenta, slogans que no capturan la atención de los eventuales votantes, ni de los medios y, peor aún, no logran enfrentar a su verdadero adversario, el actual gobierno. Además, no pueden dar con la entrega del mensaje. Quizás muchos caciques y pocos que hagan la pega territorial en serio, sumado al desconocimiento electoral, juegan en contra de estas primarias, a tres semanas -y quizás menos-, de que finalice la campaña, por más recursos que se inyecten.

Los contenidos son una falencia para ambos. Rincón como senadora se atreve a ratos con temas coyunturales, como la Ley de Pesca, Educación, la reforma tributaria; y Orrego defiende a la familia, la felicidad, la reforma de patentes. Pero no logran penetrar la credibilidad ni el encantamiento necesario.

Quizás hay que mirar el Chile real, ese que se postergó, ese que dejó de buscar el partido de la falange; el que quiere respeto a sus trabajadores, a sus estudiantes, el que no quiere más discriminación, el que se organiza para exigir cambios y equidad. En definitiva, hay que aprender de las elecciones municipales recién pasadas, y reconocer que quien define una elección es la clase media, esa que no recibe beneficios ni de un gobierno ni de los partidos, esa que está desencantada con los políticos, la que va a votar, la que tiene una definición política por convicción y no premia, sino que pasa la cuenta.

Mirando el escenario que viene en una primaria en la que, aunque sea abierta, suele votar la militancia activa y comprometida con alguna candidatura. El resto es poesía. Pero cuidado… en las internas de la DC del 2010 votaron para directiva nacional 23 mil militantes y en las territoriales 28 mil aproximadamente, de un padrón de 113 mil personas. Un gran desafío y un escenario positivo para la directiva de Walker sería que se iguale la cifra de votantes en las territoriales. Sin embargo, la militancia, dormida con los candidatos, la poca o nula convocatoria e información de ideas y la sombra de Bachelet, hacen presagiar a los analistas que esta concurrencia no se logrará.

Con todo, y dada la fecha, quizás hay una esperanza de que Orrego y Rincón despierten a sus bases más que a sus adherentes, cuya votación histórica ha sido disciplinada en estos eventos y logren más de 23 mil votantes. De lograrlo, ya será un triunfo para la Democracia Cristiana. Ahí está el desafío de ambos candidatos.

Si no se logra comprender y encauzar el discurso y un programa con participación real interna, sin tanto iluminado; si logra convencer primero a sus militantes, quizás la Democracia Cristiana pueda salir airosa de estas primarias y llegar a una segunda etapa ‘unida’ a competir con Bachelet y otros candidatos, donde lo peor que puede pasar es llegar terceros.

Columna publicada en El Post el 27/12/2012

Cruz Coke el actor

 

Foto: santi.cl



Había que reparar en algún minuto que el ministro de Cultura Luciano Cruz-Coke, quien cuenta con la mejor aprobación ciudadana –un 73% después del ministro Golborne de acuerdo a la última encuesta Adimark- y que fue dejado de lado por los analistas, está en su máximo minuto de fama internacional, pero es su peor momento al interior de su ministerio.

Los despidos y el desorden administrativo parecen ser su desvelo. Querer proyectar a la ciudadanía un orden que no hay y, al mismo tiempo, levantar una gran propuesta audiovisual en el extranjero es su mayor desafío.

No todo brilla. Algo se intuyó el fin de semana pasado cuando la página web institucional apareció hackeada -casualidad o no-, el ministro estaba en Miami y seis despidos fueron anunciados el viernes. Bajo este escenario, los funcionarios golpearon la mesa y exigieron respeto por sus derechos laborales, a través de la ocupación de su oficina en Valparaíso, a la espera del diálogo.

Las demandas son categóricas y claras desde que se iniciara la ola de desvinculaciones del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes -CNCA- en el 2010: “No más despidos, el reconocimiento de la Asociación de Funcionarios de la Cultura -Anfucultura-, la reincorporación de trabajadores despedidos y la instalación de una mesa de trabajo”.

Atrás quedó la promesa electoral del Presidente Piñera que decía “En nuestro futuro Gobierno todos los funcionarios públicos, ya sean de planta, contrata u honorarios serán respetados en sus derechos y promovidos en función de sus méritos”. A todas luces, la autoridad ha vulnerado los derechos laborales y no puede hacerse el desentendido frente a la reciente manifestación interna del CNCA, que se agrega a irregularidades que han denunciado sus funcionarios desde el año pasado.

Si bien el ministro accedió a establecer una mesa de trabajo y diálogo para la próximas semanas y la ocupación se depuso, los trabajadores agrupados en Anfucultura contaron con el respaldo del presidente de la ANEF, además de los diputados De Urresti y Farías quienes, en las dependencias del CNCA y pese a inconvenientes de seguridad, citaron al ministro a la Comisión de Cultura de la Cámara para analizar los antecedentes recopilados.

Existen varios cuestionamientos. Ya en diciembre en El Post hablamos de los gastos que realizó en Recursos Humanos el CNCA, donde aumentó sus dineros en más de 1300 millones, y la dotación máxima de la institución de 385 a 459 personas, sumado a las funciones críticas de 12 (103 millones) a 15 (165 millones). Es evidente que el aumento de recursos en más de 19% no resulta proporcional al aumento de cupos.

Hace poco se realizó una inversión de 165 millones en remodelación de nuevas oficinas y muebles (que ya se habían cambiado el 2009), junto a la disminución en más de 1500 millones en programas directos del CNCA. Este es claramente un presupuesto extraño. ¿Quién fiscaliza? De hecho, poco y nada se puede justificar la disminución de personal por falta de recursos, porque cada vez hay nuevas contrataciones.

Frente al alarde del gobierno en materia de políticas laborales y disminución del desempleo, parece poco razonable que tampoco intervengan las autoridades que deben velar por los trabajadores.

La molestia de Anfucultura con los más de 120 despidos sin justificación y el tardío diálogo con la autoridad se dio a conocer -una vez más- gracias a las redes sociales, donde emplazaron y desmintieron los dichos de la máxima autoridad.

Si bien la ocupación se depuso, la realidad interna dista del premio internacional que recibió el Ministro como mejor figura pública 2010, entregado por CAMACOL por su apoyo al desarrollo de la industria audiovisual. Hay que empezar a ver con qué criterio son entregados los premios y qué conoce la ciudadanía de la gestión, porque es posible sospechar que tan alta aprobación en la Adimark respecto a Cruz-Coke solo se deba a su fama de actor y a su personaje de Axel Schumacher en “Fuera de control”. Porque, en lo relativo a su gestión, aún no están claras las políticas públicas al 2015 y se sigue haciendo alarde del trabajo que viene del gobierno anterior.

Columna publicada en El Post 09/06/2011

ɐɔıɟıuƃɐɯ sǝ ɐıɔuǝƃɹǝʌuoɔ

“Convergencia Opositora”, el documento del PPD que ha protagonizado varias columnas y análisis, que a ratos resultan casi diabólicos por calificarlo como el escrito que hace alarde de la verdad absoluta y apunta a la destrucción de la Concertación. Sin embargo, este documento hay que leerlo de atrás para adelante, como el título de esta columna.

El escrito muestra que, al parecer, los autores poco han aprendido desde la derrota que sufriera la coalición el 2010 y no quieren ver los cambios sociales que se viven y que olvidan, además, que estos cambios se expresan también en las bases de los partidos de la Concertación, hacia quienes se dirige este documento sin que nadie les preguntara su opinión.

Quienes forman parte de la coalición saben que parte importante de los acuerdos no se respetan. Un ejemplo de ello es el Colegio Metropolitano de Periodistas, cuya elección Nacional se basó en acuerdos políticos hoy rotos. Lo mismo ocurre con alianzas estratégicas en lo social, universidades, sindicatos, colegios profesionales, etc. Es más, en algunos casos se firman pactos de gobernabilidad porque los militantes no confían en sus socios.

Sin embargo, no se puede dejar de reconocer que esta alianza creada con la finalidad estratégica de derrotar a la dictadura -por la que luchó Gabriel Valdés, a quien hay que rendirle honor a pocos días de su partida-, logró ganar y dirigir el país por cuatro períodos consecutivos y, entre muchas cosas, consiguieron que la señora Yolita ya no deba ir por  una bolsita de té   al almacén. Visto de esta manera: la casa fue recibida a pedazos, con un cementerio en su patio y en ruinas, y a poco andar se construyó de nuevo; se arregló, pavimentó y salió al mundo. Los famosos 20 años.

Pero en el fondo, este documento no propone nada para esta casa y su futuro. Queda la sensación de que se miran el ombligo, lo que se pide no es un cambio de nombre o una ampliación, sino una mirada interna reflexiva y atención a lo que quiere la gente, sus propias bases, los desencantados.

Peor aún, nada dice acerca de ese modelo democrático, social, comunitario y cultural. Aunque parte del diagnóstico se puede compartir, lo cierto es que la Concertación hace un buen rato dejó de existir. Achacarle todo a los socios o a la Democracia Cristiana, como lo hicieron en estos días varios analistas, resulta al menos lejano respecto de lo que ocurre al interior de sus filas, donde una mayoría no comparte este documento y los actuales liderazgos, por el contrario, coinciden en este desconcertado Partido por la Democracia.

Hemos visto el actuar de los líderes -tod@s- que hoy conducen los partidos políticos son quienes, en un año, poco y nada han realizado de su trabajo programático y de su rol de oposición.

Entonces la invitación es a cambiar ¿qué? ¿Seguir siendo excesivamente autoflagelantes y sin ideas? Si al final con datos del Servel y cifras de los propios representantes de la coalición, sus militantes representan el 0.7 por ciento del electorado.

La sociedad actual cambió porque se cansó de la Concertación y de quienes hoy conducen el país, de esa búsqueda del poder por el poder. Cuando los movimientos ciudadanos nos enseñan que hay que avanzar por las generaciones que vienen, reafirman que lo que se hizo es poco, que las tragedias que nos atañen se pudieron evitar con reformas y con políticas públicas en beneficio de todos y no solo del quintil más pobre, o cuidando los intereses de quienes tienen más. Nos enseñan que ya no creen en la clase política, y nada se dice de cómo reencantar ni del tipo de desarrollo que se propone a corto y largo plazo.

En los partidos se ve a los de siempre, los mismos apellidos que hoy juegan a querer cambiar este Chile sin propuestas y que, sin ver su poca representatividad, se alarman ante una nueva oposición, una que golpea la mesa. Y tratan de hacerse parte de ella, pero sin un liderazgo que inspire respeto.

Cuando comprendan que hay que transformar la sociedad con compromiso y humildad, sin caos, populismos o caudillismos, recién ahí se podrá hablar de un futuro de alianzas.

Los partidos políticos se agotaron, pero con estos documentos y la soberbia de no mirar la viga en el ojo propio -que es el haber sido en parte responsables del descontento actual-, pero además sin la hidalguía suficiente para destacar los logros de los otros, poco se puede avanzar. Ahí está la tarea de los partidos. Su “deber ser” es interpretar los tiempos y estar a la altura de los ciudadanos.

Finalmente, el Partido por la Democracia no puede convocar si no ha tenido la voluntad de escuchar lo que piensan sus socios. La convergencia es un producto de los hechos y hoy no es llamada a través de los partidos políticos.

Ahí está la misiva que pide a la Concertación que defina si sigue y que entregue una propuesta que les permita ser solidarios y aprender que, para una real reestructuración, se requiere una planificación, una metodología futura, cultura para entender los movimientos ciudadanos, comprender que no hablamos de Globalización sino de “Glocalización” y la participación de todos, más allá de un cambio de nombre y de la unión para una elección. Cabe preguntar ¿para qué se quiere triunfar electoralmente?

Las jóvenes promesas del PPD hoy rasgan vestiduras, cuando desde enero del 2010 a la fecha, llegaron más de un año tarde -sin posibilidades presidenciales-, y todos nos preguntamos ¿qué hicieron en este tiempo?. En fin, más vale no confundirse y leer al revés: ɐɔıɟıuƃɐɯ sǝ ɐɹoʇısodo ɐıɔuǝƃɹǝʌuoɔ.

Columna publicada en El Post 22/09/2011

TVN en la era digital

Este posteo fue realizado en conjunto con Valerio Fuenzalida*

Imagen: www.elcorresponsal.cl

En estas semanas nos hemos dado cuenta de la poca motivación ciudadana y de los medios por dar a conocer las implicancias para la ciudadanía y para el futuro del país respecto al Proyecto de Ley de la TV Digital. Hoy este se encuentra en dos trámites importantes, ya que se ingresó a la Comisión de Transporte y Telecomunicaciones del Senado y aún esta con “suma urgencia” por parte del Ejecutivo.   El debate sigue siendo técnico y de directorios y todavía no hay disposición por parte de los parlamentarios para analizar en su importancia de fondo del tema de la programación, lo que debiera realizarse en la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología,

En referencia a lo anterior es que este proyecto debería ser repensado en dos aspectos sustantivos, en relación a los actuales canales abiertos de alcance nacional: las actuales concesiones y el incrementar la calidad de los contenidos. Ambas resultan trascendentales a la hora de abordar el futuro de la TV Digital en Chile.

Se ha insistido en que las concesiones deberían tener una duración/renovación limitada en el tiempo. Hoy no existe ya la TV en manos de las Universidades, instituciones a quienes se les otorgó en esa razón una operación indefinida. De este modo un plazo prudente es de 10-15 años, como en muchos países. Pero la concesión del bien público del espectro radioeléctrico debería ir unido en todo caso a un compromiso de servicio televisivo; este es un aspecto que no se ha discutido en Chile: ¿Qué ofrecerán los concesionarios al público chileno? Tal oferta se relaciona con contenidos y calidad.

Abordamos la semana pasada en el post, que la concreción de tal oferta debería ser presentada, aprobada, y evaluada por el CNTV [CNTV Y TVD: un paso más],  responsable además de velar por la programación emitida en relación al “debido uso del lenguaje, la diversidad y el fomento de la educación”. Diversificar la oferta en calidad y cultura es de cuidado ya que es la TV actual la que influencia  las audiencias futuras. Sin una buena legislación entorno a la TVN y al CNTV más allá de sus directorios radica en debatir el fondo e importancia de lo que se transmitirá en la futura TV alejada de fines netamente comerciales.

Si no se consideran estos cambios se abriran presiones, discusiones, canjes político-económicos, y otros. Resulta oportuno que el Senado discutiera el punto anterior, encargando estudios específicos acerca de la legislación televisiva en Europa,  y en particular la legislación británica para la ITV, TV privada a la cual se le exigen estándares de calidad, para entablar un proyecto adecuado y serio para las audiencias futuras.

Es importante debatir el punto central de la TV Digital, aparte de su gratuidad, es qué se ofrecerá a las audiencias en la TV abierta para asegurar la diversidad y calidad de contenidos.  Sin perjuicio de la anterior forma de abordar el aspecto de concesiones de bienes públicos que aseguren la calidad de contenidos, existe otra forma de elevar el estándar en calidad de estos. Esta se realaciona con la tecnología digital y con la misión de TVN, en tanto una TV pública capaz digitalmente de hacer una oferta de alta calidad para la audiencia, comprendiendo que la tecnología digital en la norma nipo-brasileña adoptada por Chile permitirá que TVN en su mismo actual canal físico análogo pueda emitir dos señales en alta definición (HD) y varias señales en definición estándar.

Un dato a señalar fundamental es que la diversidad de señales digitales ofrece una oportunidad trascendetal para ampliar la calidad y cantidad de programación que TVN puede ofrecer a la audiencias en cobertura nacional, abiertas a todo el público, enfocadas en contenidos segmentados, como  señal de información socio-política, señal infantil y juvenil, señal de cultura, arte y ciencia, además de señales regionales. En esta cabe evaluar dar cabida en mayor cantidad a las producciones independientes y el fomento de una cultura educativa, abocadas satisfactoriamente en mayor cantidad y diversidad programática en la TV de cable/satelital.

Es un hecho que la TV abierta en Chile ha bajado el nivel de satisfacción ya que la oferta programática carece de diversidad. Esta insatisfacción es la que explica el crecimiento de los hogares abonados al sistema de pago, que alcanza un promedio de alrededor de un 40% en el país de acuerdo a la Subtel. Para que se entienda mejor, hoy en día la audiencia ha cambiado: “Calidad no es asociada con alta cultura o iluminación académica”. Es así que en el actual escenario de diversidad de canales, la audiencia asocia “calidad con la posibilidad de acceder a múltiples contenidos” segmentados en: deportes, música, infantil, juvenil, alta cultura, información, ficción, servicios a la familia y al hogar. Pero la segmentación programática no puede ser satisfecha por un canal que emite 20-24 horas diarias con una sola señal generalista.

Que se modifique la ley de TVN es de suma importancia, ya que hoy esta tiene la opción técnica de transformarse en empresa multioperadora ofreciendo mayor calidad a la audiencia con una oferta de programaciones temáticas. Esta discusión prioritaria que debe entablarse, ya que la operación de diversas señales por el mismo operador posibilita otro modelo de negocios, sumando más audiencia interesada en contenidos segmentados.

Cambiar la mirada de la TV pública es para dar acceso y para asegurar un estándar de calidad para las audiencias. De paso fijar normas establecidas para que estas mantengan la línea de fomento y no de retroceso en contenidos de la TV que llega a 8 millones de usuarios como lo es TVN para satisfacer y resguardar la calidad de la oferta televisiva.

*Valerio Fuenzalida es Académico de la Facultad de Comunicaciones, de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ex Jefe de Estudios Cualitativos de la Dirección de Programación de Televisión Nacional de Chile. Ha realizado distintas publicaciones en audiencias y Televisión.  

Columna publicada en el Post 13/05/2011

CNTV y TV Digital un paso más

Cada 25 años en nuestro país se legisla sobre TV. Por eso ha resultado muy importante la discusión en torno al actual proyecto de ley de la TV Digital y que el tema sea analizado a fondo y en todas sus aristas para definir la TV que queremos los próximos 30 años para un país como Chile.

Uno de los puntos que se ha tratado con mayor cuidado reside en las indicaciones y cambios respecto de quien velará por el bienestar y resguardo de la TV, es decir el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), su composición y atribuciones.

Para que se entienda con claridad, el CNTV debe velar por el debido uso del lenguaje, la diversidad y el fomento de la educación. Estamos claros en que uno de los aspectos más delicados que se esta discutiendo es la entrega de concesiones por parte de esta entidad, pero no hay ninguna indicación o términos de referencia que señalen los requisitos que se puedan pedir siendo que este aspecto es fundamental para asegurar la existencia de una TV cultural, educativa y pluralista dentro de la oferta de programática. Como lo hemos señalado anteriormente en El Post – TVD tú derecho, tú TV- aún no se debate siquiera que se entiende por estos conceptos, lo que ameritaría que la calidad de “suma urgencia” con que el Ejecutivo ha calificado la tramitación de este proyecto sea cambiada para poner el tema en la mesa y que la Comisión del Senado que compete se haga cargo de su estudio y pueda reflexionar mejor lo que le conviene a las futuras audiencias.

Dicho de otro modo, las 4 horas de programación cultural que se pretenden incorporar por ley, de acuerdo al CNTV, no es relevante en la TV abierta. Y en honor a la verdad, por eso los canales prefieren pagar multas o aplicar la norma de manera mañosa. Primero porque según ellos la cultura no les reporta ni en recursos ni en rating. Segundo, pasan la programación por cumplir la ley a horas de baja audiencia. Y tercero, no han sabido rentabilizar programas culturales y educativos. Por estos motivos, la discusión seguirá siendo técnica a pesar de que debería ser un aspecto central de la nueva norma.

Se ha insistido mucho en que además el proyecto debe asegurar la gratuidad y la pluralidad en el otorgamiento de las concesiones y reservar espacio en el espectro a los canales comunitarios y regionales, que son fundamentales a la hora de entregar programación que va arraigada en el patrimonio inmaterial y cultural en distintos puntos del país. Junto a esto se fomenta la oferta televisiva.

Que la ciudadanía se informe es una obligación y, para que quede más claro, es bueno recordar que el organismo fiscalizador de la TV, es decir, el CNTV está compuesto por su presidente, que es elegido libremente por el Presidente de la República y dura en el cargo lo mismo que quien lo designó, es decir cuatro años; y por otros diez integrantes propuestos por el Presidente de la República al Senado, aprobados por la mayoría absoluta de sus integrantes. Estos últimos “deben ser personas de relevantes méritos personales y profesionales”, tales como ser Premio Nacional en cualquiera de sus menciones, miembro de alguna de las Academias del Instituto de Chile, ex parlamentario o ex ministro de Corte, profesor universitario, director o rector de colegios de enseñanza media de reconocido prestigio nacional o ex oficial general de las FF AA o Carabineros de Chile y duran ocho años en el cargo.

Esta forma de integrar el CNTV corresponde al propósito de que quienes accedan a esta responsabilidad sean personas inmunes a la contingencia, sin perjuicio de que tengan sus propias identidades políticas, ideológicas y religiosas.

La definición del CNTV se hizo teniendo como referencia los directorios de la BBC y la RAI. Un criterio similar se tuvo respecto al directorio de TVN para que su composición fuera pluralista. Esta característica del CNTV es importante dadas sus facultades, tanto de supervigilancia sobre los canales de TV, sancionado a aquellos que no cumplen con el correcto funcionamiento –que siendo la de mayor visibilidad no es la más importante-, la de otorgar concesiones (en la que los aspirantes debieran presentar su proyecto de programación, deben tener una duración máxima de ocho años y ser gratuitas), la de discernir sobre fondos concursables y realizar estudios sobre la TV.

Es a través de este organismo que se entrega una gran parte de los subsidios para el financiamiento de la producción audiovisual televisiva, de productoras independientes y de televisión en Chile. Es bueno apuntar que los canales que más transmiten cultura se encuentran en la TV por pago. Quizás deba discutirse también la entrega de fondos a estos, ya que es un dato real que el 60% de los hogares accede a esta TV y que los niños y jóvenes pasan largas horas por TV de los cableoperadores.

Con todo, se puede decir que en términos generales el modelo ha funcionado bien, desde el momento que la gran mayoría de sus decisiones son unánimes. Sin embargo, han surgido algunas críticas porque el pluralismo se refleja en el ámbito político pero no en otros aspectos, como el social, cultural o étnico.

Por eso, en el actual proyecto de ley sobre el CNTV, que discute el Congreso, se puede avanzar en esta materia incorporando también otras variables, como son la de expertos en el tema o representantes de movimientos sociales o ciudadanos.

Este podría ser un nuevo paso en el perfeccionamiento de este organismo tan importante para el funcionamiento de la TV, y por ende, para el ejercicio de la libertad de expresión y de la democracia en nuestro país.

Jorge Donoso, Periodista. Ex Director del CNTV (2001 – 2010), Ex Presidente del Directorio de TVN (1992 – 1994) y ex Presidente del Colegio de Periodistas.

Columna publicada en El Post 05/2011

TV digital tú derecho, tú TV

TV = Educación = Cultura

En las próximas semanas se retoma la agenda legislativa y particularmente el Proyecto de Ley de TV Digital (TVD) en la comisión de Transporte y Telecomunicaciones del Senado. Un rol fundamental jugará la mesa ciudadanía y TV Digital para abrir el debate en beneficio de la sociedad.

La misiva es la inclusión de once propuestas claves, prudentes si consideramos que la televisión es el medio comunicacional más influyente en la población y que solo a través de TVN llega a 8 millones de televidentes en todo Chile. Con la finalidad de cambiar el modelo de la Televisión se pretende dar conciencia a la cámara alta acerca de la importancia de incluir: Transportador público; Composición CNTV y TVN; Obligación cable-operadores; Mecanismo de concesión comunitaria; Única concesión obtenida; Espectro comunitario; Reconocimiento Legal; Porcentaje producción independiente; Fomento a la cultura; Gratuidad y libre recepción y Usos sociales de televisión digital. (http://www.ciudadaniaytv.cl)

Ahí  radica la importancia de revertir la discusión para enviar el proyecto de ley a la Comisión de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología del Senado y quitar la “suma urgencia” por parte del Gobierno.

Hay que dar la mirada estratégica de la TV del siglo XXI proyectada a 30 años, por lo que este PL debe abarcarse desde lo cultural, político, social y económico.

Sin embargo, desde la política la discusión se ha centrado más en asuntos técnicos, que en los contenidos y programación de la futura TVD. Un punto clave para preguntarse ¿Qué televisión necesitamos para generar un país más inclusivo?

Ante lo anterior se debe insistir que hasta hoy no especifica definiciones concretas respecto del significado de “cultura, producción cultural, programas educativos, canales culturales”. Además de recordar que no esta asegurada la gratuidad como se ha señalado anteriormente en el Post. (1, 2, 3, 4)

Pero ¿Por qué yo ciudadano común y corriente, que no soy ni productor audiovisual ni potencial dueño de una concesión, me tendría que interesar lo que pase o no con esta televisión digital?

No es fácil convencer o hacer ver que el terreno de lo digital es un tema de interés público y también de su interés particular. Tal vez si le decimos que usted deberá preparar su bolsillo y presupuesto para pagar por ver partidos de fútbol de alta convocatoria, el final de la teleserie o el reality show de turno, puede que entienda cómo podría impactarle el proyecto de ley de TVD si sigue como está. Sin embargo creemos que el análisis tiene que hacerse con un poco más de altura de miras.

Cuando hablamos de exigir un mejor tipo de televisión digital de libre recepción para recibir en nuestros flamantes televisores HD, tiene que ver también con exigir un mejor trato y relación con quienes nos dan esos contenidos: queremos ver ocio y evadirnos al final del día no sólo con películas y miniseries envasadas, inclusive  con más de los mismos reality show o queremos ver series y documentales nuevos e innovadores que despierten nuestra curiosidad.

Tiene que ver con darnos cuenta que el sistema de medios que tenemos es reflejo de la sociedad en que vivimos, de la democracia que hemos construido, pero sobretodo tiene que ver con no se acabe la promesa de interactividad y participación que implica la tecnología digital.

Se trata de “la” oportunidad para participar activamente y creativamente en esa nueva forma de hacer televisión, de hacer relatos e historias que dan cuenta del país que somos, la ciudad en que vivimos, la comunidad en que habitamos.

La TV Digital es tú derecho, tú TV y desde  la sociedad civil se confía en que esta ley abrirá espacio a nuevos operadores comunitarios, locales y regionales. El hecho de que los ciudadanos organizados, comiencen a generar contenidos propios que reconozcan la diversidad y especificidad de las necesidades locales es un pie forzado para la democratización de los medios. Así como de una garantía de acceso a la información, que permite romper el cerco que hoy impone el oligopolio de medios existentes en el país.

Por otra parte, la obligación de que un porcentaje de la programación de los nuevos medios se refiera a educación, cultura y comunidad es consistente con la urgencia de mejorar la calidad de la televisión chilena. Que de paso demanda, provoca y emplaza a los actores sociales a participar en la construcción de sus contenidos.

El debate es de todos, la responsabilidad hoy se torna política, citando a Valerio Fuenzalida en su libro Televisión abierta en América Latina, “existen actores sociales que intentan asignarle a la audiencia un “deber ser” frente a las emisiones televisivas, un comportamiento ideal acerca de los programas que debería seleccionar para ver”.

Con todo, queda confiar que una televisión construida desde los ciudadanos genere mayor densidad y calidad de la democracia en Chile. La posibilidad de competir con contenidos propios y hacer frente al discurso dominante, permite no sólo un equilibrio de voces, sino también auditoría ciudadana y vigilancia social sobre el poder político y económico.

Aún queda debate, esta en las manos de los senadores el garantizar una adecuada participación ciudadana en la discusión de esta ley. De eso se trata, a fin de cuentas, esta gran revolución de lo digital: dejar de ser espectadores pasivos y tomar un rol activo y creativo en la forma en que generamos a la información, comunicación, educación, cultura, entretención entre todos y para todos.

Este post fue realizado en conjunto con integrantes de la mesa de ciudadanía y TV Digital:  Paty Peña (ICEI) e Ignacio Iriarte (ACCION)*

*Paty Peña: Periodista. MSc en Communication, Information and Society, The London School of Economics and Political Science. Académica de la Escuela de Periodismo del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile – ICEI

Ignacio Iriarte: Periodista y Magíster en Desarrollo y Comportamiento Organizacional, Universidad Diego Portales. Encargado de comunicaciones ACCION

 Columna publicada en El Post 29/04/2011

TV Digital: Otra ley errada

Estas semanas la discusión de la agenda pública y medios de prensa la coparon los curas, la iglesia, Karadima, Minvu y Kodama. Poco y nada se ha dicho en los medios acerca de otro gran abuso para los ciudadanos sin exclusión, una ley que tendrá impacto en todo Chile y traerá más de algún cuestionamiento: El proyecto de ley (PL) de la TV Digital (TDV).

Para el trámite legislativo en el Senado, se decidió solo enviar el proyecto a las comisiones de Transportes y Telecomunicaciones y Hacienda, omitiendo a la Comisión de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología. Destaco lo anterior por la importancia y relevancia del PL que, a todas luces, tendrá la esperada oportunidad de cambiar la TV de los próximos 30 años y que afectará negativamente a todos si se continúa con la desinformación ciudadana y erradas discusiones de forma y no de fondo.

Existió una clara negativa de parte de una mayoría parlamentaria para permitir el paso del Proyecto de Ley de TVD a una tercera y prioritaria comisión. Los puntos importantes para ésta son los de relevancia e impacto para las audiencias actuales y futuras de TV chilena, por varios puntos que no están estipulados con claridad o simplemente no se incluyen como:

1. No se ha definido ni propuesto una regulación para fomentar la educación y la cultura como fortalecimiento de la ciudadanía, ya que la TV es un gran influenciador de las audiencias. El objetivo central de la televisión, originalmente, era “educar” lo que ni siquiera se ha mencionado.

2. El Proyecto de Ley de Televisión Digital está alineado con la actual modificación de la Ley de Televisión Nacional de Chile y del Consejo Nacional de Televisión, entrampados porque solo incorporan cuoteos políticos y no la representación de la sociedad civil y de profesionales idóneos para velar por los intereses de todos los chilenos en su programación.

3. Se incorpora la reserva de 40% de parte del espectro a cultura, pero no hay una definición clara de lo que se entiende por cultura ni de los canales culturales. Entonces, y acá importa el punto, no hay cómo hacer efectiva esta reserva si no hay definiciones del tema.

4. El proyecto no estipula que las empresas de pago incorporen canales educativos, culturales y comunitarios, y que estos puedan transmitir dentro del mismo paquete de servicios, lo que implica que no tendrían los medios para su difusión.

5. No hay indicaciones para fomentar las producciones nacionales y productores independientes, lo cual daña severamente al sector más creativo de la industria, marginándolos.

6. En regiones, los canales comunitarios serán los más perjudicados con este Proyecto de Ley, dado que no se contempla su reconocimiento ni se les valida como entes informativos y educativos. Su rol es fundamental en lo local.

7. Otro punto es la gratuidad de la TVD, ya que con el texto actual ésta se cobrará.

Con todo lo anterior, pareciera que en el Senado no todas las comisiones valen lo mismo, aunque cada una tiene miembros que se suponen idóneos en los análisis, evaluación y propuestas de sus respectivas temáticas. Dicho de otro modo, si para los parlamentarios no es necesaria la Comisión de Educación, Cultura y Ciencia y Tecnología, entonces más vale suprimirla o precisar atribuciones. Así avanzarían mejor, sin entramparse en lobbys poco claros y errados de todas las partes.

Hay que comprender que el PL de la Televisión Digital no es un problema técnico, sino cultural, por lo que no hay que apurar una discusión mal hecha. Hay que solicitar al ejecutivo que quite la suma urgencia y discutir esta iniciativa en todas las aristas necesarias para dar profundidad, pertinencia y actualidad a la audiencia del sigo XXI y asegurar la democratización de las comunicaciones.

En el debate se han apreciado varios intereses creados, partiendo por el lobby que ha realizado Enrique Correa para ANATEL y que ha provocado una serie de reacciones en torno a la poca consecuencia de privilegiar intereses personales, por sobre los ciudadanos y las definiciones políticas personales.

Es preocupante ver el poco interés de la ciudadanía en torno al tema, pero a la vez el desconocimiento que existe más allá de lo técnico. Peor aún, la misma desinformación corre para algunos miembros de la cámara alta, donde se encuentra hoy el proyecto, quienes se han declarado ignorantes en torno al tema en conversaciones directas con quien escribe esta columna. Claramente, esta es una omisión importante que comenzó en el gobierno anterior con la tramitación que se inició el 2008 y la administración actual.

Ya no es la discusión técnica del plasma o LCD sin sello que usted compró antes del mundial, o del decodificador que deberá tener. Más allá del paso del sistema analógico al digital, no esta garantizada la gratuidad de la recepción.

Hay que prestar más atención si no queremos un segundo Transantiago. La discusión en el Senado se ha tornado impresentable. Frases como “es un problema técnico”, “hay que apurarse porque habrá un apagón digital”, “ya se discutió todo”, rayan en la poca consecuencia y nada de estudio de quienes están para velar por usted y por todos los ciudadanos del país. Y todo eso saldrá a la luz cuando las ilusiones ciudadanas se desplomen.

Actualmente existen señales de prueba que se entregan de manera gratuita por el Estado -con recursos que usted financia con sus impuestos- pero los canales los cobran en su cuenta de cable. Las concesiones que se entregarán de acuerdo a este proyecto son gratis para los empresarios de la TV, pero se cobrarán a los usuarios… a usted. Sumado a una Televisión futura más paupérrima en el aspecto programático de lo que ya existe. ¿Está de acuerdo?…No diga que no se le advirtió.

Columna publicada en El Post 20/04/2011

#TelevisiónDigital ¿Un triunfo o un fracaso?

Aprobado el proyecto de Ley de Televisión Digital por la Cámara de Diputados, el cual en definitiva modificó la industria de la televisión y deja en veremos a las audiencias con la no gratuidad de la TV Digital – TVD .

Varios gallitos se jugaron, por una parte los diputados aprobaron el artículo “31 A”, que autorizará a los actuales operadores a cobrar por el 50% de su capacidad de transmisión, es decir y sin dobles interpretaciones no habrá TVD gratis.

Por otra y en una decisión insólita, se decidió que no habrá medición de audiencias, tras eliminarse el people meter, aspecto que generará una modificación importante en la industria del broadcasting, cuyo fomento depende del pago de la publicidad.  Si no se mide el impacto de esta, los avisadores tendrán que tomar decisiones a ciegas. En otras palabras, la extinción del people meter, que marca tendencias para el manejo de las audiencias respecto de los contenidos audiovisuales, significará poca transparencia, aspecto que al parecer no pensó la diputada María Antonieta Saa con esta indicación de su propuesta.  Por lo que, ahora existe la obligación de crear otro sistema de medición que  ojala  no sea en una perspectiva económica aplicada.

Cabe destacar además la discriminación de las concesiones formuladas en la aprobación de los artículos I y II transitorios ya que los grandes operadores no necesitarán concursar para obtener una señal digital, marginando aún más a los canales regionales y comunales.

Hay que rescatar que en buena hora se aprobaron las modificaciones al Consejo Nacional de Televisión – CNTV-  las cuales son asertivas pero no concluyentes, este debió profundizarse en su totalidad desde una nueva orgánica.

De igual modo, aumentar cuatro horas la programación cultural respecto al estado actual no es avance ni solución, mientras no se defina el concepto de Cultura en “producción nacional” y “cultural” que debe incidir y ayudar a la programación de la TV.  La cultura “no es fome  ni aburrida” como mal apuntan los canales y audiencias  a esta.  Es preocupante que se pueda llegar a cumplir este propósito con la TVD y de pago, entendiendo que en la actualidad para la TV abierta pagar la multa por no cumplir con las horas estipuladas de cultura es como tomarse un “pisco sour”.

Como bien afirma Denis McQuail en su libro “Introducción a la teoría de la comunicación de masas”, los medios de comunicación “revisten una importancia considerable -y todavía en aumento- en las sociedades modernas”. Hoy se tuvo en el legislativo la posibilidad de avanzar hacia la TV del futuro, democratizarla  considerando las necesidades y aspiraciones de las audiencias del siglo XXI pero se desperdició.

Sin embargo, lo más grave en este Proyecto de Ley de TVD es llegar a un acuerdo nacional sin participación real ciudadana  y ong’s  que conocen y estudian el tema, lo que es un asunto de nunca acabar en los Proyectos de Ley que le interesan y afectan a la población.

Ahora habrá que estar al pendiente del actuar del Senado, ya que lo visto en la discusión de la Cámara de Diputados y ante los comentarios hechos por los protagonistas en twitter, se pudo constatar que los *parlamentarios, aparte de un poco mal informados, no estuvieron a la altura de las circunstancias de una sesión de un Proyecto de Ley que define como será nuestra televisión futura.

En conclusión, dos años de paupérrima discusión, desafortunadas decisiones en tres comisiones y con un apuro que nunca debió exigirse por parte de este Gobierno.  Ahora el Proyecto de Ley queda en manos de la Comisión de Transporte y Telecomunicaciones del Senado, integrada por los senadores Chahúan, Girardi, Novoa, Pizarro y Prokurica, la misión de los honorables es revertir las falencias que debe centrarse en lo inmediato en estudiar a cabalidad las implicancias de la TVD, pensando en el país, las regiones que representan y votar en conciencia, a beneficio de la comunidad nacional y no del empresariado de la televisión.

Con todo, lo ocurrido no es nuevo,  ya lo habíamos advertido acá en El Post, al comentar que “no hay apuro en la TVD” , más aún después de ver el nivel de desinformación que existe tanto en el legislativo como en la ciudadanía.  Hoy el Proyecto de Ley de TVD esta con urgencia sin embargo hay que considerar el refrán  “más vale tarde que nunca”.  Esa es la preocupación.

En definitiva ¿triunfo o fracaso? la señal es clara,  hablar de TVD es largo y complejo con varias aristas importantes para toda la ciudadanía, por lo que del CNTV, TVN y los demás aspectos técnicos del Proyecto de Ley y de la TV futura serán materia de próximos posteos.

*TV Digital intervenciones diputados. http://twitdoc.com/55S

Columna publicada en El Post 07/04/2011

Lollapalooza & cultura verde

Corría 1994 cuando nos enteramos de una tragedia que ensombrecía al mundo y a la música: Kurt Cobain, vocalista de Nirvana, la banda más importante del grunge, se había quitado la vida y una de las primeras lamentaciones fue que la “voz de una generación” ya no estaría presente en el Lollapaloozade ese año. Fue así como conocí este festival, similar para quienes no lo saben, al encuentro de Woodstock a finales de los ‘60s.

Foto Lotus Producciones - www.lollapalooza.com

Lollapalooza se caracterizó en sus inicios por acoger la música grunge, pero rápidamente se abre como el gran festival para el conjunto de la música alternativa y cultural, matizado con una preocupación por la defensa al medio ambiente.   La asociación de personalidades y de intereses le ayudó a convertirse en uno de los mayores mega eventos de los ‘90s, muy lejano al Chile de ese entonces.

Perry Farrel, líder de la banda Jane’s Addiction creador y fundador de Lollapalooza, explicó que la expresión significa “algo inusual y extraordinario” y tras un período de decadencia de un evento que se creó con el fin de realizarse periódicamente, decide volver a impulsarlo, en una osadía que nos toca, fuera de Estados Unidos, su país de origen, y es de esa forma que en estos días la atención de la escena musical alternativa está enfocada en Chile. En esta versión se ha incluido a los artistas nacionales y es así como se prevé la participación de Francisca Valenzuela, Chico Trujillo, Anita Tixoux, Javiera Mena, Quique Neira, Joe Vasconcelos y Los Bunkers.

Tal es la locura desatada por el Lollapalooza, ese “algo inusual y extraordinario”, que hasta el ministro de Cultura Luciano Cruz Coke, se sumó y hasta tocó la guitarra en la conferencia de prensa con la que se dio inicio a una nueva versión de este maratónico festival.

Aprovechando el evento lanzó una cruzada para promover la  “Cultura verde”  iniciativa que fortalece el “green spirit”, inspiración del festival de los inicios. El ministro ha planteado su interés en que se desarrolle “un festival limpio y sin contaminación, para no estigmatizar a los recintos que hacen rock y que quedan sucios”, olvidando que esta cruzada no es sólo para que el recinto quede limpio sino para impulsar políticas públicas e iniciativas privadas que, de verdad, contribuyan a la preservación del medio ambiente.   No basta con plantar algunos arbolitos y eso el Ministro al parecer se le olvidó, aparentemente obnubilado por la posibilidad de codearse con figuras como Farrell.

A propósito, tampoco se dice nada por el hecho que Chile, por su estabilidad económica, es uno de los escenarios favoritos en estos tiempos de los artistas internacionales, dado que los chilenos son los que más pagan por entrada a estos, con tal de ver a sus artistas favoritos, y que el Estado hace generosas contribuciones por la vía de las exenciones tributarias.  Es decir, músico que venga se va con sus bolsillos llenos, aunque no siempre deja al público satisfecho ni existe una complementación con los artistas locales.

El Lollapalooza quizás marca la diferencia porque se trata de un festival con una parrilla diversa de artistas y hoy se encuentra comprometido con el intercambio cultural y propósitos ambientales, casi en contra de la indiferencia de las autoridades locales.

En su historial destaca la participación de los principales íconos del grunge y del rock alternativo que han inspirado a las últimas generaciones, incluyendo a artistas indiscutidos como Soundgarden, Red Hot Chili Peppers, Stone Temple Pilots, Rage Against the Machine, Smashing Pumpkins (en reemplazo de Nirvana), Devo, Pearl Jam y hasta The Ramones.

Claramente, el Festival es importante en distintas latitudes del mundo, incluyendo hasta a los Simpsons, quienes tuvieron la posibilidad de estar con The Smashing Pumpkins en su paso por el imaginario Homerpalooza.

Tras distintas dificultades que llevaron a poner término este evento en 1998, se trata de retornar el 2003, pero la globalización les juega en contra y el alto precio de las entradas les pasa la cuenta. Como todo negocio que fue fructífero, por la marca, Perry decide vender y en el 2005 resucitan a Lollapalooza en el  en el Grant Park de Chicago, sin tanto éxito como en sus inicios.

Ahora se ha elegido a Chile para reiniciar este festival y como es evidente el evento ha sido recibido con los brazos abiertos, sin poner más condiciones que la foto de Farrel con el ministro Cruz-Coke y que la gente pague las entradas que van desde los 42 a los 190 mil pesos.

En gustos no hay nada escrito y bien sea por los artistas nacionales ya mencionados y los extranjeros como  Cypress Hill, Jane´s Adicction, The Killers, Fatboy Slim, Deftones, entre muchos otros que estarán. Además de las diversas actividades en torno al festival que se desarrollará en el recinto del Parque O´higgins este 2 y 3 de abril, sin duda la atención del mundo musical estará en Chile y se repetirán las consabidas conclusiones sobre el buen negocio que es viajar tan lejos.

Esperamos entonces que Perry Farrel logré dar vida a Lollapalooza y celebramos la idea del intercambio cultural y la inquietud ambiental, pero no podemos dejar de pedir se legisle y plantee condiciones más equitativas para los eventos que quieran venir a este último rincón del mundo, tal como lo ha hecho ejemplarmente el Sernac por las cláusulas abusivas impuestas por los organizadores.

Debo hacer mención que, al cierre de este post, la productora Lotus ya daba excusas por los grupos anunciados que no vendrán sin devolver dineros de entradas.

Columna publicada en El Post 31/03/2011