Fondos Cultura y Altazor

Sol aunque naciste en mi ojo derecho y moriste en mi ojo izquierdo” Altazor (V) Vicente Huidobro.

Al parecer nadie del equipo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes reflexionó que “Altazor” proviene de un fracaso y encarna otro. Sin embargo, con extractos de una obra de Huidobro ganadora del 2009 se dio inicio a la premiación de los Fondos de Cultura 2011. Más de 18.730 proyectos  se han hecho realidad desde su implementación y este año la cifra de inversión llegó alrededor de los 19 mil millones de pesos. Lo que parecía ser una ceremonia pasiva se transformó en una revolución de anuncios y de inesperadas visitas.

Por eso que resulta importante analizar la información entregada por el ministro Cruz Coke acerca de los fondos concursables y otros hechos que ocurrieron en la premiación.

Premiación Fondos de Cultura (Foto gentileza CNCA)

Ya habíamos señalado acá en El Post, lo complejo de las postulaciones, y como respuesta a ello se anunció la modernización del proceso, con una evaluación digital y remota, un seguimiento adecuado y un sistema de rendición inteligente, así como la seguridad de esta misma vía respecto de los derechos de autor y la incorporación de jurados internacionales.  Todo eso apunta a mejorar el proceso y la transparencia en la elección de los ganadores.

Sin embargo, y aquí esta el “punto de quiebre” definitivamente hay una cantidad importante de postulantes que no saben realizar proyectos desde la vista de “jurado evaluador” las  falencias en contenidos eran pauperrimas. Esto sumado a que se deberá escanear una parte importante de documentos. Asimismo cabe recordar que videos, libros y otros son solo presentables bajo modalidad vía mano, por ende cuidado cuando hablamos pomposamente de una modernización

Entonces esto resulta preocupante en varios aspectos: el CNCA deberá invertir en una plataforma digital adecuada para que no colapse, en experiencias de otros servicios públicos un call center para dudas de postulación no dará abasto. De igual modo, con tecnología y sin esta, se requiere de un área especial de capacitación para la presentación de los “proyectos” en regiones, una falencia de los postulantes en todas las disciplinas. Sumado a lo anterior, junto con abrir nuevas líneas, hay que hacer fondos diferenciados para profesionales y principiantes, todo lo cual significa avanzar en una modernización en un plazo de 2 a 3 años.

Por otro lado, dadas las expectativas respecto a los Fondos de Cultura exigen que la transparencia sea impecable.   Tal como dijo el propio ministro, debemos acabar con el “amiguismo”, y por eso el verdadero escándalo porque L90 Cine digital Ltda. (Lastarria 90 ex propiedad de Cruz- Coke) se haya adjudicado un monto de 12 millones de pesos en el Fondo Audiovisual, lo que obliga a una aclaración por parte del jurado y estipular a futuro que en toda postulación no se admitan las entidades que hayan estado vinculadas a ministros y autoridades para evitar suspicacias.

Lo que es difícil de aceptar es que, antes de hablar de modernidad aún no se establezca las políticas públicas culturales, se ordenen las áreas del CNCA, se dialogue con sus funcionarios – quienes llegaron a la ceremonia para exigir no haya más despidos – ya que la cultura y toda propuesta a esta se debe realizar con l@s “trabajador@s de la cultura”  y no con profesionales inexpertos.   El objetivo del Consejo Nacional de la Cultura y Artes debe ser el desarrollo cultural, armónico, equitativo y pluralista entre los habitantes del país y, discrepando con el Ministro, no hay que excluir al pueblo: Hay  que valorar y fomentar la preservación de nuestro patrimonio e identidad basado en su cultura popular.

Por último, el proceso de modernización debe incluir el cambio de fecha de las postulaciones para que se realice en septiembre, con la finalidad de ser entregados al inicio del año calendario.   Hay un futuro que puede alcanzar mayores niveles de calidad, equidad y transparencia, pero advertimos con anticipación las falencias de esta digitalización cultural y no podemos dejar de recodar, como dicen los análisis, que “Altazor” proviene de un fracaso y está encarnando otro. Porque de la cuenta pública del ministro hay aún mucho por desgranar.

Esta historia continuará…

Columna publicada en El Post 21/01/2011

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