Mensaje

El Gabinete del Presidente

En estos años, hemos apreciado cómo el gabinete del actual Presidente Piñera, ha causado algunos estragos ante la opinión pública, debido a sus estrategias descalificatorias hacia parlamentarios, ciudadanos, trabajadores, dirigentes, estudiantes e incluso hacia los ex-presidentes.

La armonía y el respeto no han sido el pie derecho del actual gabinete ministerial, aunque nos hacen sonreír por sus palabras y vocablos poco prudentes con una frecuencia que no da para bromas. Pero en lo real, ¿cuál es la labor de un Ministro? A ratos pareciera que se olvidó su función o quienes la ejercen la desconocen.

Foto Agencia Uno
Foto Agencia Uno

Hasta ahora la estrategia más recurrente ha sido encauzar toda responsabilidad al gobierno anterior o a los gobiernos anteriores, olvidando proyectar en el último año de ‘gestión sus propios logros’.

Con esta estrategia política también logran -creen- que sus propias ineptitudes pasen desapercibidas ante la opinión pública, y como ello no ocurre lo que sí sucede es que tienen al actual Presidente y al Gobierno en un mal pie en su credibilidad y liderazgo, no solo en Chile sino ante el mundo.

Sin duda, hoy tenemos ministros y ministras descontrolados y en crisis permanente, que desde el inicio del Gobierno han ayudado a solventar una candidatura presidencial ausente. Lo han tenido todo: Una oposición desunida y enfrentada, sin temas y, peor aún, sin agenda propia. Pero por otra parte, la mejor oposición viene de sus propias filas y partidarios, o a esta altura de sus ex-partidarios ya que en un año eleccionario cada uno vela por llegar a la meta de sus intereses personales y no de los colectivos, en especial cuando se ve que los colectivos no tienen puerto al que arribar.

A resultado evidente también, que los ministros han mostrado una agenda propia, y discursos políticamente poco correctos de los que se han debido retractar en más de una ocasión. Quizás la pregunta más recurrente a esta altura ha sido dilucidar ¿quién ordena el gabinete? El rol que debiera ocupar el Ministro del Interior no parece estar orientado por una estrategia concreta y coherente, salvo el reiterar la culpa a los pasados gobiernos. Las intervenciones sorpresas de sus pares en áreas como Trabajo, Salud, Sernam, Economía, Defensa, Energía, etc. y estos evidentes contrapuntos se viralizan por las redes sociales y los medios convencionales. Sumado al rol de una vocería que debe traspasar lo que piensa el Ejecutivo que se opaca al no tener un rol político táctico. Peor aún, por no consolidar y emitir un discurso/mensaje constructivo para la opinión pública.

En definitiva, en tres años su estrategia comunicacional más creativa ha jugado solo una carta, la del 27-F y la responsabilidad política que le compete a la ex-Presidenta Bachelet. Ante la manipulación de la información hay que aclarar que responsabilidad política es el rol de conducción que le compete a todo Presidente. Bachelet la asumió como corresponde en una declaración voluntaria que realizó del caso y que fue filtrada a los medios. Por lo tanto, es irresponsable juzgar o exigir a Bachelet que pida perdón cuando la jueza ha dicho que no hay responsabilidad penal en lo que a ella le compete.

Estratégicamente, los ministros –todos- han contribuido a potenciar y realizar la campaña política presidencial más económica de la historia con una candidata que es invisible, es más, a la fecha aún no es candidata, y que hoy tiene la mayor opción de ganar en noviembre. Se olvidaron que es la ciudadanía la que hace juicio político y la mantiene con más del 75% de aprobación desde su salida.

No hay que perder de vista que los ministros responden a colaborar con el Presidente en las temáticas designadas, pero también a asesorarlo, es su rol político y técnico. Entonces la falla es clara: Hoy tenemos un Presidente que actúa solo y ministros que solo obedecen o que se salen de sus cabales, llevando al fracaso a una gestión. Por parte del gobierno anterior, el exceso de confianza de sus ministros llevó a una encrucijada con un gabinete que no tuvo respuestas para el Presidente ante una catástrofe, como fue la del 27-F.

Culpar a Bachelet de muertes que escapan a cualquier Presidente de turno y mirar solo el pasado, es tan paupérrimo cuando no se puede hablar del presente y del futuro del Gobierno propio.

Con todo, lo cierto del 27F es que aún las zonas y familias afectadas siguen sin reconstrucción, sin empleo fijo y que muchos hogares han perdido los beneficios previstos inicialmente. El gobierno ha manipulado las cifras y en varios lugares se ha dado por concluida su labor, al menos en el papel, porque lo observado en terreno es completamente diferente. La finalidad es eludir sus responsabilidades al no ser capaces de haber creado en estos años un canal de modernización que dé respuestas y prevenga eventuales desastres naturales.

Responsabilizar a los Presidentes en todo nos lleva también a exigir que los ministros se comporten a la altura, y no como marionetas del Primer Mandatario, asumiendo como único rol el descalificar o evitar las responsabilidades, dejando atrás la lealtad del cargo asumido que es, antes que nada, con el país. No hay que olvidar que gobernar es un trabajo en equipo y que se supone, tiene a los mejores, por lo menos en el gabinete del Presidente.

Columna publicada en El Post 08/02/2013