Cultura

Presidenciables, Piñera y la Cultura

Foto The Clinic

A un año ya de lanzadas las intenciones de las candidaturas de los Presidenciales 2014, poco o nada hemos visto de sus programas. Ideas, por cierto, varias, pero nos llama la atención que ningún candidato tenga un discurso, propuesta o demuestre conocimientos o interés respecto de la Cultura y sus políticas públicas.

La cultura es la puerta de entrada y de salida en la imagen de un país. Es el fortalecimiento de nuestra identidad, de nuestros valores; una puerta para lograr participación, hacer comunidad, acceso a la creatividad, formación de nuevas generaciones.   En definitiva, tiene un rol tan importante que es ineludible para el Estado.

Hoy, a casi 10 años de creada la institucionalidad cultural desde su entrada en vigencia el 2003, está ‘ad portas’ de una de las mayores crisis, en las áreas de monumento y patrimonio, lo que se suma al bajo acceso de la ciudadanía, sobre todo en regiones, por la falta de una política pública clara, y peor aún una institucionalidad a la altura.

Con una promesa de campaña, ‘Creación de un Ministerio de Cultura, ’, hace casi tres años llegó el actual gobierno… y este brilla por su ausencia.

La memoria es parte de la cultura, y en el discurso del 21 de mayo del año pasado, el Presidente Piñera mencionaba: “Para adecuar nuestra institucionalidad cultural a las necesidades del Chile actual, pronto enviaremos el proyecto de ley que crea el Ministerio de Cultura y Patrimonio, que estará integrado por el Consejo de la Cultura y las Artes, el Consejo de Monumentos Nacionales y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos”.

No obstante, ya entramos al 2013 y aún no se conoce el proyecto. Solo para el recordatorio colectivo, en el 2010 el actual gobierno retiró el proyecto de ley que creaba el Instituto del Patrimonio enviado por la ex Presidenta Bachelet en el 2009. En esta línea resulta curioso que en el presupuesto 2013 se señale que ‘El Fondo del Patrimonio se transformará en ley una vez que el Congreso Nacional apruebe el proyecto sobre nueva institucionalidad cultural’. Este hecho recuerda a la película: ¿Y dónde está el piloto?

La crisis que se ha creado en la Cultura a causa de la institucionalidad del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) ha sido deplorable, principalmente en el manejo e inyección de recursos, ya que estos se han centrado en los fondos culturales y no se ha logrado incrementar el crecimiento del presupuesto para distribuir y destinar en mayor escala e impacto a regiones. Hasta el gobierno de Bachelet el CNCA crecía a un 30% su presupuesto anual, y hoy se hace a solo a un 3%.

De este modo y en este escenario, llama la atención que en el discurso de los candidatos presidenciales, la realización de una política pública cultural, esté tan lejos del debate y no existan propuestas concretas, contemplando que las actuales políticas (2010-2016) están mal diseñadas y que, desde la creación de la institucionalidad correspondiente, nunca se vio un gobierno tan desinteresado en la cultura. Una prueba de lo anterior es el Dakar 2013 y la solicitud del Consejo de Monumentos Nacionales a que el Estado interviniera la ruta del desierto de Atacama por el daño arqueológico y patrimonial  que este ocasiona, el cual fue omitido por parte de las autoridades.

Hace pocos meses en un debate solo de candidatos de oposición (los del oficialismo aún no estaban) su proyección de presupuesto a la Cultura anual en un eventual gobierno no superó el 5%.  Peor aún, dos de seis candidatos solo darían el 3%.   Entonces ahora, con todos ya en carrera, de izquierdas y derechas cabe preguntarles a juicio de los expertos: 1.¿Cuántos recursos consideran invertir en la política cultural de su presupuesto anual?; 2.¿Incluirá una reforma tributaria para quitar el IVA a la cultura (música, libros, conciertos)?; 3.¿Están dispuestos a crear un Ministerio de Cultura que albergue Patrimonio, la DIBAM, Monumentos con participación ciudadana y darle proyección?; 4.¿Qué propone para unificar los fondos públicos del área en una sola institución,  y no se distribuyan por cuoteo político como los FNDR del 2% de Cultura?; 5.¿Podrán encabezar una propuesta que obligue la Cultura como malla en la Educación?.  6.¿Están dispuestos a liderar una reforma respecto de la ley de monumentos y establecer su regionalización, incentivos a los propietarios de bienes patrimoniales y velar por el resguardo del patrimonio intangible?.

Y si me apuran los llamaría en prioridad a definir la Cultura en el presupuesto como ‘inversión y no como gasto’.

Considerando que solo en las campañas presidenciales es donde los actores políticos se interesan y se acuerdan de la Cultura, buscando rostros emblemáticos de la TV, el cine y la música para darse a conocer, es importante que definan sus intereses con propuestas serias y estratégicas, para que se vuelva priorizar la Cultura en el desarrollo del país.

Columna publicada en El Post 10/01/2013

Cruz Coke el actor

 

Foto: santi.cl



Había que reparar en algún minuto que el ministro de Cultura Luciano Cruz-Coke, quien cuenta con la mejor aprobación ciudadana –un 73% después del ministro Golborne de acuerdo a la última encuesta Adimark- y que fue dejado de lado por los analistas, está en su máximo minuto de fama internacional, pero es su peor momento al interior de su ministerio.

Los despidos y el desorden administrativo parecen ser su desvelo. Querer proyectar a la ciudadanía un orden que no hay y, al mismo tiempo, levantar una gran propuesta audiovisual en el extranjero es su mayor desafío.

No todo brilla. Algo se intuyó el fin de semana pasado cuando la página web institucional apareció hackeada -casualidad o no-, el ministro estaba en Miami y seis despidos fueron anunciados el viernes. Bajo este escenario, los funcionarios golpearon la mesa y exigieron respeto por sus derechos laborales, a través de la ocupación de su oficina en Valparaíso, a la espera del diálogo.

Las demandas son categóricas y claras desde que se iniciara la ola de desvinculaciones del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes -CNCA- en el 2010: “No más despidos, el reconocimiento de la Asociación de Funcionarios de la Cultura -Anfucultura-, la reincorporación de trabajadores despedidos y la instalación de una mesa de trabajo”.

Atrás quedó la promesa electoral del Presidente Piñera que decía “En nuestro futuro Gobierno todos los funcionarios públicos, ya sean de planta, contrata u honorarios serán respetados en sus derechos y promovidos en función de sus méritos”. A todas luces, la autoridad ha vulnerado los derechos laborales y no puede hacerse el desentendido frente a la reciente manifestación interna del CNCA, que se agrega a irregularidades que han denunciado sus funcionarios desde el año pasado.

Si bien el ministro accedió a establecer una mesa de trabajo y diálogo para la próximas semanas y la ocupación se depuso, los trabajadores agrupados en Anfucultura contaron con el respaldo del presidente de la ANEF, además de los diputados De Urresti y Farías quienes, en las dependencias del CNCA y pese a inconvenientes de seguridad, citaron al ministro a la Comisión de Cultura de la Cámara para analizar los antecedentes recopilados.

Existen varios cuestionamientos. Ya en diciembre en El Post hablamos de los gastos que realizó en Recursos Humanos el CNCA, donde aumentó sus dineros en más de 1300 millones, y la dotación máxima de la institución de 385 a 459 personas, sumado a las funciones críticas de 12 (103 millones) a 15 (165 millones). Es evidente que el aumento de recursos en más de 19% no resulta proporcional al aumento de cupos.

Hace poco se realizó una inversión de 165 millones en remodelación de nuevas oficinas y muebles (que ya se habían cambiado el 2009), junto a la disminución en más de 1500 millones en programas directos del CNCA. Este es claramente un presupuesto extraño. ¿Quién fiscaliza? De hecho, poco y nada se puede justificar la disminución de personal por falta de recursos, porque cada vez hay nuevas contrataciones.

Frente al alarde del gobierno en materia de políticas laborales y disminución del desempleo, parece poco razonable que tampoco intervengan las autoridades que deben velar por los trabajadores.

La molestia de Anfucultura con los más de 120 despidos sin justificación y el tardío diálogo con la autoridad se dio a conocer -una vez más- gracias a las redes sociales, donde emplazaron y desmintieron los dichos de la máxima autoridad.

Si bien la ocupación se depuso, la realidad interna dista del premio internacional que recibió el Ministro como mejor figura pública 2010, entregado por CAMACOL por su apoyo al desarrollo de la industria audiovisual. Hay que empezar a ver con qué criterio son entregados los premios y qué conoce la ciudadanía de la gestión, porque es posible sospechar que tan alta aprobación en la Adimark respecto a Cruz-Coke solo se deba a su fama de actor y a su personaje de Axel Schumacher en “Fuera de control”. Porque, en lo relativo a su gestión, aún no están claras las políticas públicas al 2015 y se sigue haciendo alarde del trabajo que viene del gobierno anterior.

Columna publicada en El Post 09/06/2011

CNTV y TV Digital un paso más

Cada 25 años en nuestro país se legisla sobre TV. Por eso ha resultado muy importante la discusión en torno al actual proyecto de ley de la TV Digital y que el tema sea analizado a fondo y en todas sus aristas para definir la TV que queremos los próximos 30 años para un país como Chile.

Uno de los puntos que se ha tratado con mayor cuidado reside en las indicaciones y cambios respecto de quien velará por el bienestar y resguardo de la TV, es decir el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), su composición y atribuciones.

Para que se entienda con claridad, el CNTV debe velar por el debido uso del lenguaje, la diversidad y el fomento de la educación. Estamos claros en que uno de los aspectos más delicados que se esta discutiendo es la entrega de concesiones por parte de esta entidad, pero no hay ninguna indicación o términos de referencia que señalen los requisitos que se puedan pedir siendo que este aspecto es fundamental para asegurar la existencia de una TV cultural, educativa y pluralista dentro de la oferta de programática. Como lo hemos señalado anteriormente en El Post – TVD tú derecho, tú TV- aún no se debate siquiera que se entiende por estos conceptos, lo que ameritaría que la calidad de “suma urgencia” con que el Ejecutivo ha calificado la tramitación de este proyecto sea cambiada para poner el tema en la mesa y que la Comisión del Senado que compete se haga cargo de su estudio y pueda reflexionar mejor lo que le conviene a las futuras audiencias.

Dicho de otro modo, las 4 horas de programación cultural que se pretenden incorporar por ley, de acuerdo al CNTV, no es relevante en la TV abierta. Y en honor a la verdad, por eso los canales prefieren pagar multas o aplicar la norma de manera mañosa. Primero porque según ellos la cultura no les reporta ni en recursos ni en rating. Segundo, pasan la programación por cumplir la ley a horas de baja audiencia. Y tercero, no han sabido rentabilizar programas culturales y educativos. Por estos motivos, la discusión seguirá siendo técnica a pesar de que debería ser un aspecto central de la nueva norma.

Se ha insistido mucho en que además el proyecto debe asegurar la gratuidad y la pluralidad en el otorgamiento de las concesiones y reservar espacio en el espectro a los canales comunitarios y regionales, que son fundamentales a la hora de entregar programación que va arraigada en el patrimonio inmaterial y cultural en distintos puntos del país. Junto a esto se fomenta la oferta televisiva.

Que la ciudadanía se informe es una obligación y, para que quede más claro, es bueno recordar que el organismo fiscalizador de la TV, es decir, el CNTV está compuesto por su presidente, que es elegido libremente por el Presidente de la República y dura en el cargo lo mismo que quien lo designó, es decir cuatro años; y por otros diez integrantes propuestos por el Presidente de la República al Senado, aprobados por la mayoría absoluta de sus integrantes. Estos últimos “deben ser personas de relevantes méritos personales y profesionales”, tales como ser Premio Nacional en cualquiera de sus menciones, miembro de alguna de las Academias del Instituto de Chile, ex parlamentario o ex ministro de Corte, profesor universitario, director o rector de colegios de enseñanza media de reconocido prestigio nacional o ex oficial general de las FF AA o Carabineros de Chile y duran ocho años en el cargo.

Esta forma de integrar el CNTV corresponde al propósito de que quienes accedan a esta responsabilidad sean personas inmunes a la contingencia, sin perjuicio de que tengan sus propias identidades políticas, ideológicas y religiosas.

La definición del CNTV se hizo teniendo como referencia los directorios de la BBC y la RAI. Un criterio similar se tuvo respecto al directorio de TVN para que su composición fuera pluralista. Esta característica del CNTV es importante dadas sus facultades, tanto de supervigilancia sobre los canales de TV, sancionado a aquellos que no cumplen con el correcto funcionamiento –que siendo la de mayor visibilidad no es la más importante-, la de otorgar concesiones (en la que los aspirantes debieran presentar su proyecto de programación, deben tener una duración máxima de ocho años y ser gratuitas), la de discernir sobre fondos concursables y realizar estudios sobre la TV.

Es a través de este organismo que se entrega una gran parte de los subsidios para el financiamiento de la producción audiovisual televisiva, de productoras independientes y de televisión en Chile. Es bueno apuntar que los canales que más transmiten cultura se encuentran en la TV por pago. Quizás deba discutirse también la entrega de fondos a estos, ya que es un dato real que el 60% de los hogares accede a esta TV y que los niños y jóvenes pasan largas horas por TV de los cableoperadores.

Con todo, se puede decir que en términos generales el modelo ha funcionado bien, desde el momento que la gran mayoría de sus decisiones son unánimes. Sin embargo, han surgido algunas críticas porque el pluralismo se refleja en el ámbito político pero no en otros aspectos, como el social, cultural o étnico.

Por eso, en el actual proyecto de ley sobre el CNTV, que discute el Congreso, se puede avanzar en esta materia incorporando también otras variables, como son la de expertos en el tema o representantes de movimientos sociales o ciudadanos.

Este podría ser un nuevo paso en el perfeccionamiento de este organismo tan importante para el funcionamiento de la TV, y por ende, para el ejercicio de la libertad de expresión y de la democracia en nuestro país.

Jorge Donoso, Periodista. Ex Director del CNTV (2001 – 2010), Ex Presidente del Directorio de TVN (1992 – 1994) y ex Presidente del Colegio de Periodistas.

Columna publicada en El Post 05/2011

TV digital tú derecho, tú TV

TV = Educación = Cultura

En las próximas semanas se retoma la agenda legislativa y particularmente el Proyecto de Ley de TV Digital (TVD) en la comisión de Transporte y Telecomunicaciones del Senado. Un rol fundamental jugará la mesa ciudadanía y TV Digital para abrir el debate en beneficio de la sociedad.

La misiva es la inclusión de once propuestas claves, prudentes si consideramos que la televisión es el medio comunicacional más influyente en la población y que solo a través de TVN llega a 8 millones de televidentes en todo Chile. Con la finalidad de cambiar el modelo de la Televisión se pretende dar conciencia a la cámara alta acerca de la importancia de incluir: Transportador público; Composición CNTV y TVN; Obligación cable-operadores; Mecanismo de concesión comunitaria; Única concesión obtenida; Espectro comunitario; Reconocimiento Legal; Porcentaje producción independiente; Fomento a la cultura; Gratuidad y libre recepción y Usos sociales de televisión digital. (http://www.ciudadaniaytv.cl)

Ahí  radica la importancia de revertir la discusión para enviar el proyecto de ley a la Comisión de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología del Senado y quitar la “suma urgencia” por parte del Gobierno.

Hay que dar la mirada estratégica de la TV del siglo XXI proyectada a 30 años, por lo que este PL debe abarcarse desde lo cultural, político, social y económico.

Sin embargo, desde la política la discusión se ha centrado más en asuntos técnicos, que en los contenidos y programación de la futura TVD. Un punto clave para preguntarse ¿Qué televisión necesitamos para generar un país más inclusivo?

Ante lo anterior se debe insistir que hasta hoy no especifica definiciones concretas respecto del significado de “cultura, producción cultural, programas educativos, canales culturales”. Además de recordar que no esta asegurada la gratuidad como se ha señalado anteriormente en el Post. (1, 2, 3, 4)

Pero ¿Por qué yo ciudadano común y corriente, que no soy ni productor audiovisual ni potencial dueño de una concesión, me tendría que interesar lo que pase o no con esta televisión digital?

No es fácil convencer o hacer ver que el terreno de lo digital es un tema de interés público y también de su interés particular. Tal vez si le decimos que usted deberá preparar su bolsillo y presupuesto para pagar por ver partidos de fútbol de alta convocatoria, el final de la teleserie o el reality show de turno, puede que entienda cómo podría impactarle el proyecto de ley de TVD si sigue como está. Sin embargo creemos que el análisis tiene que hacerse con un poco más de altura de miras.

Cuando hablamos de exigir un mejor tipo de televisión digital de libre recepción para recibir en nuestros flamantes televisores HD, tiene que ver también con exigir un mejor trato y relación con quienes nos dan esos contenidos: queremos ver ocio y evadirnos al final del día no sólo con películas y miniseries envasadas, inclusive  con más de los mismos reality show o queremos ver series y documentales nuevos e innovadores que despierten nuestra curiosidad.

Tiene que ver con darnos cuenta que el sistema de medios que tenemos es reflejo de la sociedad en que vivimos, de la democracia que hemos construido, pero sobretodo tiene que ver con no se acabe la promesa de interactividad y participación que implica la tecnología digital.

Se trata de “la” oportunidad para participar activamente y creativamente en esa nueva forma de hacer televisión, de hacer relatos e historias que dan cuenta del país que somos, la ciudad en que vivimos, la comunidad en que habitamos.

La TV Digital es tú derecho, tú TV y desde  la sociedad civil se confía en que esta ley abrirá espacio a nuevos operadores comunitarios, locales y regionales. El hecho de que los ciudadanos organizados, comiencen a generar contenidos propios que reconozcan la diversidad y especificidad de las necesidades locales es un pie forzado para la democratización de los medios. Así como de una garantía de acceso a la información, que permite romper el cerco que hoy impone el oligopolio de medios existentes en el país.

Por otra parte, la obligación de que un porcentaje de la programación de los nuevos medios se refiera a educación, cultura y comunidad es consistente con la urgencia de mejorar la calidad de la televisión chilena. Que de paso demanda, provoca y emplaza a los actores sociales a participar en la construcción de sus contenidos.

El debate es de todos, la responsabilidad hoy se torna política, citando a Valerio Fuenzalida en su libro Televisión abierta en América Latina, “existen actores sociales que intentan asignarle a la audiencia un “deber ser” frente a las emisiones televisivas, un comportamiento ideal acerca de los programas que debería seleccionar para ver”.

Con todo, queda confiar que una televisión construida desde los ciudadanos genere mayor densidad y calidad de la democracia en Chile. La posibilidad de competir con contenidos propios y hacer frente al discurso dominante, permite no sólo un equilibrio de voces, sino también auditoría ciudadana y vigilancia social sobre el poder político y económico.

Aún queda debate, esta en las manos de los senadores el garantizar una adecuada participación ciudadana en la discusión de esta ley. De eso se trata, a fin de cuentas, esta gran revolución de lo digital: dejar de ser espectadores pasivos y tomar un rol activo y creativo en la forma en que generamos a la información, comunicación, educación, cultura, entretención entre todos y para todos.

Este post fue realizado en conjunto con integrantes de la mesa de ciudadanía y TV Digital:  Paty Peña (ICEI) e Ignacio Iriarte (ACCION)*

*Paty Peña: Periodista. MSc en Communication, Information and Society, The London School of Economics and Political Science. Académica de la Escuela de Periodismo del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile – ICEI

Ignacio Iriarte: Periodista y Magíster en Desarrollo y Comportamiento Organizacional, Universidad Diego Portales. Encargado de comunicaciones ACCION

 Columna publicada en El Post 29/04/2011

TV Digital: Otra ley errada

Estas semanas la discusión de la agenda pública y medios de prensa la coparon los curas, la iglesia, Karadima, Minvu y Kodama. Poco y nada se ha dicho en los medios acerca de otro gran abuso para los ciudadanos sin exclusión, una ley que tendrá impacto en todo Chile y traerá más de algún cuestionamiento: El proyecto de ley (PL) de la TV Digital (TDV).

Para el trámite legislativo en el Senado, se decidió solo enviar el proyecto a las comisiones de Transportes y Telecomunicaciones y Hacienda, omitiendo a la Comisión de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología. Destaco lo anterior por la importancia y relevancia del PL que, a todas luces, tendrá la esperada oportunidad de cambiar la TV de los próximos 30 años y que afectará negativamente a todos si se continúa con la desinformación ciudadana y erradas discusiones de forma y no de fondo.

Existió una clara negativa de parte de una mayoría parlamentaria para permitir el paso del Proyecto de Ley de TVD a una tercera y prioritaria comisión. Los puntos importantes para ésta son los de relevancia e impacto para las audiencias actuales y futuras de TV chilena, por varios puntos que no están estipulados con claridad o simplemente no se incluyen como:

1. No se ha definido ni propuesto una regulación para fomentar la educación y la cultura como fortalecimiento de la ciudadanía, ya que la TV es un gran influenciador de las audiencias. El objetivo central de la televisión, originalmente, era “educar” lo que ni siquiera se ha mencionado.

2. El Proyecto de Ley de Televisión Digital está alineado con la actual modificación de la Ley de Televisión Nacional de Chile y del Consejo Nacional de Televisión, entrampados porque solo incorporan cuoteos políticos y no la representación de la sociedad civil y de profesionales idóneos para velar por los intereses de todos los chilenos en su programación.

3. Se incorpora la reserva de 40% de parte del espectro a cultura, pero no hay una definición clara de lo que se entiende por cultura ni de los canales culturales. Entonces, y acá importa el punto, no hay cómo hacer efectiva esta reserva si no hay definiciones del tema.

4. El proyecto no estipula que las empresas de pago incorporen canales educativos, culturales y comunitarios, y que estos puedan transmitir dentro del mismo paquete de servicios, lo que implica que no tendrían los medios para su difusión.

5. No hay indicaciones para fomentar las producciones nacionales y productores independientes, lo cual daña severamente al sector más creativo de la industria, marginándolos.

6. En regiones, los canales comunitarios serán los más perjudicados con este Proyecto de Ley, dado que no se contempla su reconocimiento ni se les valida como entes informativos y educativos. Su rol es fundamental en lo local.

7. Otro punto es la gratuidad de la TVD, ya que con el texto actual ésta se cobrará.

Con todo lo anterior, pareciera que en el Senado no todas las comisiones valen lo mismo, aunque cada una tiene miembros que se suponen idóneos en los análisis, evaluación y propuestas de sus respectivas temáticas. Dicho de otro modo, si para los parlamentarios no es necesaria la Comisión de Educación, Cultura y Ciencia y Tecnología, entonces más vale suprimirla o precisar atribuciones. Así avanzarían mejor, sin entramparse en lobbys poco claros y errados de todas las partes.

Hay que comprender que el PL de la Televisión Digital no es un problema técnico, sino cultural, por lo que no hay que apurar una discusión mal hecha. Hay que solicitar al ejecutivo que quite la suma urgencia y discutir esta iniciativa en todas las aristas necesarias para dar profundidad, pertinencia y actualidad a la audiencia del sigo XXI y asegurar la democratización de las comunicaciones.

En el debate se han apreciado varios intereses creados, partiendo por el lobby que ha realizado Enrique Correa para ANATEL y que ha provocado una serie de reacciones en torno a la poca consecuencia de privilegiar intereses personales, por sobre los ciudadanos y las definiciones políticas personales.

Es preocupante ver el poco interés de la ciudadanía en torno al tema, pero a la vez el desconocimiento que existe más allá de lo técnico. Peor aún, la misma desinformación corre para algunos miembros de la cámara alta, donde se encuentra hoy el proyecto, quienes se han declarado ignorantes en torno al tema en conversaciones directas con quien escribe esta columna. Claramente, esta es una omisión importante que comenzó en el gobierno anterior con la tramitación que se inició el 2008 y la administración actual.

Ya no es la discusión técnica del plasma o LCD sin sello que usted compró antes del mundial, o del decodificador que deberá tener. Más allá del paso del sistema analógico al digital, no esta garantizada la gratuidad de la recepción.

Hay que prestar más atención si no queremos un segundo Transantiago. La discusión en el Senado se ha tornado impresentable. Frases como “es un problema técnico”, “hay que apurarse porque habrá un apagón digital”, “ya se discutió todo”, rayan en la poca consecuencia y nada de estudio de quienes están para velar por usted y por todos los ciudadanos del país. Y todo eso saldrá a la luz cuando las ilusiones ciudadanas se desplomen.

Actualmente existen señales de prueba que se entregan de manera gratuita por el Estado -con recursos que usted financia con sus impuestos- pero los canales los cobran en su cuenta de cable. Las concesiones que se entregarán de acuerdo a este proyecto son gratis para los empresarios de la TV, pero se cobrarán a los usuarios… a usted. Sumado a una Televisión futura más paupérrima en el aspecto programático de lo que ya existe. ¿Está de acuerdo?…No diga que no se le advirtió.

Columna publicada en El Post 20/04/2011

#TelevisiónDigital ¿Un triunfo o un fracaso?

Aprobado el proyecto de Ley de Televisión Digital por la Cámara de Diputados, el cual en definitiva modificó la industria de la televisión y deja en veremos a las audiencias con la no gratuidad de la TV Digital – TVD .

Varios gallitos se jugaron, por una parte los diputados aprobaron el artículo “31 A”, que autorizará a los actuales operadores a cobrar por el 50% de su capacidad de transmisión, es decir y sin dobles interpretaciones no habrá TVD gratis.

Por otra y en una decisión insólita, se decidió que no habrá medición de audiencias, tras eliminarse el people meter, aspecto que generará una modificación importante en la industria del broadcasting, cuyo fomento depende del pago de la publicidad.  Si no se mide el impacto de esta, los avisadores tendrán que tomar decisiones a ciegas. En otras palabras, la extinción del people meter, que marca tendencias para el manejo de las audiencias respecto de los contenidos audiovisuales, significará poca transparencia, aspecto que al parecer no pensó la diputada María Antonieta Saa con esta indicación de su propuesta.  Por lo que, ahora existe la obligación de crear otro sistema de medición que  ojala  no sea en una perspectiva económica aplicada.

Cabe destacar además la discriminación de las concesiones formuladas en la aprobación de los artículos I y II transitorios ya que los grandes operadores no necesitarán concursar para obtener una señal digital, marginando aún más a los canales regionales y comunales.

Hay que rescatar que en buena hora se aprobaron las modificaciones al Consejo Nacional de Televisión – CNTV-  las cuales son asertivas pero no concluyentes, este debió profundizarse en su totalidad desde una nueva orgánica.

De igual modo, aumentar cuatro horas la programación cultural respecto al estado actual no es avance ni solución, mientras no se defina el concepto de Cultura en “producción nacional” y “cultural” que debe incidir y ayudar a la programación de la TV.  La cultura “no es fome  ni aburrida” como mal apuntan los canales y audiencias  a esta.  Es preocupante que se pueda llegar a cumplir este propósito con la TVD y de pago, entendiendo que en la actualidad para la TV abierta pagar la multa por no cumplir con las horas estipuladas de cultura es como tomarse un “pisco sour”.

Como bien afirma Denis McQuail en su libro “Introducción a la teoría de la comunicación de masas”, los medios de comunicación “revisten una importancia considerable -y todavía en aumento- en las sociedades modernas”. Hoy se tuvo en el legislativo la posibilidad de avanzar hacia la TV del futuro, democratizarla  considerando las necesidades y aspiraciones de las audiencias del siglo XXI pero se desperdició.

Sin embargo, lo más grave en este Proyecto de Ley de TVD es llegar a un acuerdo nacional sin participación real ciudadana  y ong’s  que conocen y estudian el tema, lo que es un asunto de nunca acabar en los Proyectos de Ley que le interesan y afectan a la población.

Ahora habrá que estar al pendiente del actuar del Senado, ya que lo visto en la discusión de la Cámara de Diputados y ante los comentarios hechos por los protagonistas en twitter, se pudo constatar que los *parlamentarios, aparte de un poco mal informados, no estuvieron a la altura de las circunstancias de una sesión de un Proyecto de Ley que define como será nuestra televisión futura.

En conclusión, dos años de paupérrima discusión, desafortunadas decisiones en tres comisiones y con un apuro que nunca debió exigirse por parte de este Gobierno.  Ahora el Proyecto de Ley queda en manos de la Comisión de Transporte y Telecomunicaciones del Senado, integrada por los senadores Chahúan, Girardi, Novoa, Pizarro y Prokurica, la misión de los honorables es revertir las falencias que debe centrarse en lo inmediato en estudiar a cabalidad las implicancias de la TVD, pensando en el país, las regiones que representan y votar en conciencia, a beneficio de la comunidad nacional y no del empresariado de la televisión.

Con todo, lo ocurrido no es nuevo,  ya lo habíamos advertido acá en El Post, al comentar que “no hay apuro en la TVD” , más aún después de ver el nivel de desinformación que existe tanto en el legislativo como en la ciudadanía.  Hoy el Proyecto de Ley de TVD esta con urgencia sin embargo hay que considerar el refrán  “más vale tarde que nunca”.  Esa es la preocupación.

En definitiva ¿triunfo o fracaso? la señal es clara,  hablar de TVD es largo y complejo con varias aristas importantes para toda la ciudadanía, por lo que del CNTV, TVN y los demás aspectos técnicos del Proyecto de Ley y de la TV futura serán materia de próximos posteos.

*TV Digital intervenciones diputados. http://twitdoc.com/55S

Columna publicada en El Post 07/04/2011

Lollapalooza & cultura verde

Corría 1994 cuando nos enteramos de una tragedia que ensombrecía al mundo y a la música: Kurt Cobain, vocalista de Nirvana, la banda más importante del grunge, se había quitado la vida y una de las primeras lamentaciones fue que la “voz de una generación” ya no estaría presente en el Lollapaloozade ese año. Fue así como conocí este festival, similar para quienes no lo saben, al encuentro de Woodstock a finales de los ‘60s.

Foto Lotus Producciones - www.lollapalooza.com

Lollapalooza se caracterizó en sus inicios por acoger la música grunge, pero rápidamente se abre como el gran festival para el conjunto de la música alternativa y cultural, matizado con una preocupación por la defensa al medio ambiente.   La asociación de personalidades y de intereses le ayudó a convertirse en uno de los mayores mega eventos de los ‘90s, muy lejano al Chile de ese entonces.

Perry Farrel, líder de la banda Jane’s Addiction creador y fundador de Lollapalooza, explicó que la expresión significa “algo inusual y extraordinario” y tras un período de decadencia de un evento que se creó con el fin de realizarse periódicamente, decide volver a impulsarlo, en una osadía que nos toca, fuera de Estados Unidos, su país de origen, y es de esa forma que en estos días la atención de la escena musical alternativa está enfocada en Chile. En esta versión se ha incluido a los artistas nacionales y es así como se prevé la participación de Francisca Valenzuela, Chico Trujillo, Anita Tixoux, Javiera Mena, Quique Neira, Joe Vasconcelos y Los Bunkers.

Tal es la locura desatada por el Lollapalooza, ese “algo inusual y extraordinario”, que hasta el ministro de Cultura Luciano Cruz Coke, se sumó y hasta tocó la guitarra en la conferencia de prensa con la que se dio inicio a una nueva versión de este maratónico festival.

Aprovechando el evento lanzó una cruzada para promover la  “Cultura verde”  iniciativa que fortalece el “green spirit”, inspiración del festival de los inicios. El ministro ha planteado su interés en que se desarrolle “un festival limpio y sin contaminación, para no estigmatizar a los recintos que hacen rock y que quedan sucios”, olvidando que esta cruzada no es sólo para que el recinto quede limpio sino para impulsar políticas públicas e iniciativas privadas que, de verdad, contribuyan a la preservación del medio ambiente.   No basta con plantar algunos arbolitos y eso el Ministro al parecer se le olvidó, aparentemente obnubilado por la posibilidad de codearse con figuras como Farrell.

A propósito, tampoco se dice nada por el hecho que Chile, por su estabilidad económica, es uno de los escenarios favoritos en estos tiempos de los artistas internacionales, dado que los chilenos son los que más pagan por entrada a estos, con tal de ver a sus artistas favoritos, y que el Estado hace generosas contribuciones por la vía de las exenciones tributarias.  Es decir, músico que venga se va con sus bolsillos llenos, aunque no siempre deja al público satisfecho ni existe una complementación con los artistas locales.

El Lollapalooza quizás marca la diferencia porque se trata de un festival con una parrilla diversa de artistas y hoy se encuentra comprometido con el intercambio cultural y propósitos ambientales, casi en contra de la indiferencia de las autoridades locales.

En su historial destaca la participación de los principales íconos del grunge y del rock alternativo que han inspirado a las últimas generaciones, incluyendo a artistas indiscutidos como Soundgarden, Red Hot Chili Peppers, Stone Temple Pilots, Rage Against the Machine, Smashing Pumpkins (en reemplazo de Nirvana), Devo, Pearl Jam y hasta The Ramones.

Claramente, el Festival es importante en distintas latitudes del mundo, incluyendo hasta a los Simpsons, quienes tuvieron la posibilidad de estar con The Smashing Pumpkins en su paso por el imaginario Homerpalooza.

Tras distintas dificultades que llevaron a poner término este evento en 1998, se trata de retornar el 2003, pero la globalización les juega en contra y el alto precio de las entradas les pasa la cuenta. Como todo negocio que fue fructífero, por la marca, Perry decide vender y en el 2005 resucitan a Lollapalooza en el  en el Grant Park de Chicago, sin tanto éxito como en sus inicios.

Ahora se ha elegido a Chile para reiniciar este festival y como es evidente el evento ha sido recibido con los brazos abiertos, sin poner más condiciones que la foto de Farrel con el ministro Cruz-Coke y que la gente pague las entradas que van desde los 42 a los 190 mil pesos.

En gustos no hay nada escrito y bien sea por los artistas nacionales ya mencionados y los extranjeros como  Cypress Hill, Jane´s Adicction, The Killers, Fatboy Slim, Deftones, entre muchos otros que estarán. Además de las diversas actividades en torno al festival que se desarrollará en el recinto del Parque O´higgins este 2 y 3 de abril, sin duda la atención del mundo musical estará en Chile y se repetirán las consabidas conclusiones sobre el buen negocio que es viajar tan lejos.

Esperamos entonces que Perry Farrel logré dar vida a Lollapalooza y celebramos la idea del intercambio cultural y la inquietud ambiental, pero no podemos dejar de pedir se legisle y plantee condiciones más equitativas para los eventos que quieran venir a este último rincón del mundo, tal como lo ha hecho ejemplarmente el Sernac por las cláusulas abusivas impuestas por los organizadores.

Debo hacer mención que, al cierre de este post, la productora Lotus ya daba excusas por los grupos anunciados que no vendrán sin devolver dineros de entradas.

Columna publicada en El Post 31/03/2011

Espacios y Cultura sin culpas

Este post fue escrito en conjunto con Carlos Pinto (*)

El tópico de trabajar por amor al arte no existe. En los mundos modernos todo se ha ido profesionalizando, e inclusive en las Artes y la  Cultura, es una cadena de profesionales y expertos que optaron por vivir de esta.

En nuestro país, la información estadística disponible sobre las distintas áreas que componen el sector artístico de la cultura aún sigue siendo escasa.   Por eso son muy importantes en la cadena de las industrias culturales quienes se han atrevido a abrir espacios nuevos que permiten a los artistas y gestores mostrar su creación. De este modo es bueno ver la cultura desde la otra vereda. Hay que romper mitos que la cultura no debe ser “ni cara ni gratis”.

Multiespacio Ladrón de Bicicletas (www.ladrondebicicletas.com)

No desconocemos que la cultura tiene que ver mas con el alma que con el bolsillo, de manera que el desarrollo intelectual o artístico por tanto, es más una necesidad del espíritu creativo que un empresa comercial, pero eso no invalida que más de alguno haya tenido excepcionalmente buenos resultados económicos.

Ciertamente, hacer cultura, proyectar cultura, vivir de la cultura; debe ser inspirado por el pensamiento más altruista y filantrópico posible.  Lo contrario lleva a aceptar que su consumo se circunscribe a un menudo estadio de “privilegiados”, por muy efectiva que sea como reflejo de la sociedad.

No es fácil.   Hablamos de inversión de recursos y no morir en el intento, de gente que, además de hacer cultura, tiene que pagar las cuentas.

Carlos ¿y tu experiencia?  – ¡…yo lo hice !, pero quise buscar una manera de romper  con el círculo perverso de la desgracia económica, o mejor dicho aceptar sus designios como un hecho de la causa, sin que todo aquello signifique abandonar la meta.

La idea fue hacer un “espacio cultural” con el mero afán de entregar -como privado- un lugar para el desarrollo artístico. Sé que es pretencioso y puede parecer hasta arrogante, pero lo dije y lo hice con la honestidad  de quién ama el arte, con la humildad de un hacedor, pero también con el compromiso y el atrevimiento de un hombre, que mas allá de los números cree que ser más grande y más persona no guarda relación con tener mas, sino con ser mas. Desde este ángulo, aún si pagara mis sueños con la bancarrota, me quedaría con la infinita tranquilidad y certeza que no equivoqué el camino y de este modo mis ahorros se fraguaron en un menudo multiespacio que denomine “Ladrón de Bicicletas“.

Sin duda es un riesgo, es cierto que el chileno esta más consumidor de cultura, pero al final los osados que abrieron salas parecen depender a ratos de los fondos concursables, porque no existe mayor publicidad y menos aún intervención de empresarios con auspicios significativos.

La cultura es un negocio legítimo. Recordemos que equivale al 1,3% del PIB y al 2,8% del empleo (más que el negocio textil, agrícola o el pesquero).

A todas luces, para poder subsistir y proyectarse, claramente la cultura debe abrir conceptos nuevos, en el caso de Ladrón de Bicicletas fue un multiespacio que, desde su génesis, quiso cobijar sin excepción a la mayoría de las corrientes artísticas, cine, artes plásticas, música, literatura y por supuesto teatro, fueran creadores emergentes o consagrados, todos bajo un mismo techo. ¿Que hubo pretensión? Sí… la hubo, pero finalmente, después de muchos avatares, este lugar logró ser una realidad.

Sin embargo, este espacio multidisciplinario no es solamente una sala de exposiciones, un cine, un centro musical, una librería ni mucho menos un teatro. “Ladrón de Bicicletas” pretende ser un concepto.

Los desafíos implican seguir a costa de riesgos. Se trata de conquistar una audiencia y convocar diversos creadores. Lograrlo sin marketing es osado y, como todos los negocios, se hace sin Mea Culpa.

¿Cómo conviven el negocio y la cultura? No haremos un libreto, pero podemos dar un paseo imaginario, reuniendo a las diversas manifestaciones artísticas en un mismo lugar, creando un entorno con dos áreas que convierten a este espacio en un sitio único en nuestro medio: Un café y un restaurant bistró, de modo que quienes concurran se sientan invitados a quedarse en su interior, ya que el diseño del pequeño teatro para 180 personas en un segundo piso (que puede mutar a sala de cine y espacio musical) hace transitar al público por el entorno y ver los muros que circundan estos lugares de servicio, que son a la vez una sala de exposiciones.

Por cierto, incorporar áreas de comercio culinario apunta a generar polos comerciales que cumplen abiertamente la difícil misión de equilibrar la balanza económica.

Puede discutirse acerca de la Cultura y la globalización, el ideal es el sueño de juntar lo que nos apasiona y vivir de eso.  Por lo demás, es al Estado a quien le compete ayudar en la creación de más industrias culturales de manera que los artistas y creadores puedan tener más espacios, es decir, más trabajo y en donde las audiencias tengan mayor acceso. Para esto se debe seguir el ejemplo de países europeos donde hay inversión y políticas públicas sólidas y los artistas se sienten orgullosos de su profesión;  en el caso de Chile podemos ver a un cantante lírico o un músico de la Filarmónica en el Paseo Ahumada y  eso no lo podemos permitir.

Para muchos esta mezcla de entornos comerciales con espacios de valor artístico puede ser engañosa, pero en rigor no es más que un nuevo enfoque, un atrevido concepto creativo que da muestras que es posible que los espacios que dan cabida a las artes y la cultura convivan con la sociedad de consumo para poder existir y proyectarse.

“Y ahora lo digo con cierto conocimiento de causa- entender que para que el arte se masifique, sea rentable y pueda llegar mas allá de los “privilegiados”, bien merece a veces dormir con el enemigo”.

*Carlos Pinto, cineasta y periodista de TVN. Director de televisión y cine destacando “El Día menos Pensado” y “Mea Culpa”, entre otros. Director del multiespacio Ladrón de Bicicletas.

 Columna publicada en El Post 23/03/2011

Fondos Cultura y Altazor

Sol aunque naciste en mi ojo derecho y moriste en mi ojo izquierdo” Altazor (V) Vicente Huidobro.

Al parecer nadie del equipo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes reflexionó que “Altazor” proviene de un fracaso y encarna otro. Sin embargo, con extractos de una obra de Huidobro ganadora del 2009 se dio inicio a la premiación de los Fondos de Cultura 2011. Más de 18.730 proyectos  se han hecho realidad desde su implementación y este año la cifra de inversión llegó alrededor de los 19 mil millones de pesos. Lo que parecía ser una ceremonia pasiva se transformó en una revolución de anuncios y de inesperadas visitas.

Por eso que resulta importante analizar la información entregada por el ministro Cruz Coke acerca de los fondos concursables y otros hechos que ocurrieron en la premiación.

Premiación Fondos de Cultura (Foto gentileza CNCA)

Ya habíamos señalado acá en El Post, lo complejo de las postulaciones, y como respuesta a ello se anunció la modernización del proceso, con una evaluación digital y remota, un seguimiento adecuado y un sistema de rendición inteligente, así como la seguridad de esta misma vía respecto de los derechos de autor y la incorporación de jurados internacionales.  Todo eso apunta a mejorar el proceso y la transparencia en la elección de los ganadores.

Sin embargo, y aquí esta el “punto de quiebre” definitivamente hay una cantidad importante de postulantes que no saben realizar proyectos desde la vista de “jurado evaluador” las  falencias en contenidos eran pauperrimas. Esto sumado a que se deberá escanear una parte importante de documentos. Asimismo cabe recordar que videos, libros y otros son solo presentables bajo modalidad vía mano, por ende cuidado cuando hablamos pomposamente de una modernización

Entonces esto resulta preocupante en varios aspectos: el CNCA deberá invertir en una plataforma digital adecuada para que no colapse, en experiencias de otros servicios públicos un call center para dudas de postulación no dará abasto. De igual modo, con tecnología y sin esta, se requiere de un área especial de capacitación para la presentación de los “proyectos” en regiones, una falencia de los postulantes en todas las disciplinas. Sumado a lo anterior, junto con abrir nuevas líneas, hay que hacer fondos diferenciados para profesionales y principiantes, todo lo cual significa avanzar en una modernización en un plazo de 2 a 3 años.

Por otro lado, dadas las expectativas respecto a los Fondos de Cultura exigen que la transparencia sea impecable.   Tal como dijo el propio ministro, debemos acabar con el “amiguismo”, y por eso el verdadero escándalo porque L90 Cine digital Ltda. (Lastarria 90 ex propiedad de Cruz- Coke) se haya adjudicado un monto de 12 millones de pesos en el Fondo Audiovisual, lo que obliga a una aclaración por parte del jurado y estipular a futuro que en toda postulación no se admitan las entidades que hayan estado vinculadas a ministros y autoridades para evitar suspicacias.

Lo que es difícil de aceptar es que, antes de hablar de modernidad aún no se establezca las políticas públicas culturales, se ordenen las áreas del CNCA, se dialogue con sus funcionarios – quienes llegaron a la ceremonia para exigir no haya más despidos – ya que la cultura y toda propuesta a esta se debe realizar con l@s “trabajador@s de la cultura”  y no con profesionales inexpertos.   El objetivo del Consejo Nacional de la Cultura y Artes debe ser el desarrollo cultural, armónico, equitativo y pluralista entre los habitantes del país y, discrepando con el Ministro, no hay que excluir al pueblo: Hay  que valorar y fomentar la preservación de nuestro patrimonio e identidad basado en su cultura popular.

Por último, el proceso de modernización debe incluir el cambio de fecha de las postulaciones para que se realice en septiembre, con la finalidad de ser entregados al inicio del año calendario.   Hay un futuro que puede alcanzar mayores niveles de calidad, equidad y transparencia, pero advertimos con anticipación las falencias de esta digitalización cultural y no podemos dejar de recodar, como dicen los análisis, que “Altazor” proviene de un fracaso y está encarnando otro. Porque de la cuenta pública del ministro hay aún mucho por desgranar.

Esta historia continuará…

Columna publicada en El Post 21/01/2011