¿Qué está sancionando el CNTV?

Si hay algo que valorar en el vapuleado CNTV a propósito de la sanción que esgrimieron al Club de la comedia de CHV, es su rapidez para acoger las denuncias ciudadanas, algo que ya quisiéramos del SERNAC.  Sólo en el 2009 el 85% de las denuncias realizadas al CNTV fueron motivados por denuncias públicas.  

Sin embargo, las últimas actuaciones del CNTV representan un revés, debido a la sanción al programa de CHV en el cual, sólo hacen sketches de humor -tal como lo precisa el informe del Departamento de Supervisión del CNTV-, con un público que promedia 20 puntos de audiencia. Vale la pena aplaudir a los consejeros Donoso (y su carta a Elmer), Hermosilla y Pliscoff por tener criterios y altura de miras del siglo XXI que los llevaron a votar en contra.

Pero, ¿qué esta sancionando efectivamente el CNTV?

Revisados todos los artículos, columnas y actas respecto al tema, nos damos cuenta de que los puntos de vistas surgidos desde el mundo del derecho, de la iglesia, la moral y ciudadanía por la sanción al Club de la Comedia concuerdan en una sola conclusión: El error cometido por los consejeros y su Presidente al aprobar la sanción.

De igual manera, es un buen minuto para destacar que la TV influye con fuerza en la formación de las audiencias y la información disponible en la sociedad. Dada esta circunstancia y tomando palabras de Jorge Donoso (CNTV) “en todos los países democráticos existe un organismo regulador. En EE UU, por ejemplo, es aún más restrictivo y no se sanciona el uso de lenguaje soez, entre otras limitaciones”.

A la espera de los descargos del canal, esta sanción ha develado dos grandes temas de debate: primero, que existe una falencia en el respaldo valórico de las sanciones, ya que la definición se toma a partir de discernir si se atenta contra la libertad de expresión y lo que es bueno o malo para el televidente; y segundo, que ha llegado la hora en que debe modificarse la institucionalidad del órgano regulador de TV, para que represente a las audiencias del siglo XXI, y ello incluye la selección de los consejeros, la duración en los cargos, la elección de su Presidente, que depende de La Moneda y el financiamiento necesario para fiscalizar adecuada y objetivamente.

Columna publicada en El Post 12/10/2010

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