La Prensa Bicentenario

“Está ya en nuestro poder, el grande, el presioso instrumento de la ilustracion universal, la Imprenta. . . La voz de la razon, y de la verdad se oyrán entre nosotros despues del triste, é insufrible silencio de tres siglos . . . ¡Siglos de infamia, y de llanto!” Aurora de Chile (ortografía original)

El 13 de febrero se celebró el día de la prensa, y si Fray Camilo Henríquez, el fundador de la Aurora, viera el nivel de la prensa actual lo más probable es que volvería a morir. 

Digámoslo con sus letras y sin temor, la prensa actual es basura. Y no es culpa de los humildes periodistas -mis colegas- que deben hacer sus notas pauteadas, sino de las cabezas.   Ya es hora de asumir responsabilidades, señores directores y editores de medios que, en honor a la verdad, no son dignos de festejar ni mucho menos de rendir honores a Camilo Henríquez.

Consorcios, intereses dominantes que dejan relucir sin vergüenza sus intereses políticos, económicos y sociales. Su omisión –o censura, si no se quieren eufemismos- y una nula investigación en los temas de importancia para el país, como los conflictos con las etnias, el abuso de las farmacias ahumada, huelgas, las promesas políticas incumplidas, proyectos empresariales que atentan con el medio ambiente, derechos ciudadanos vulnerados y una larga lista que debieran relegar la farándula y el deporte a su justa dimensión.   Y eso sin contar con el rol fiscalizador del periodismo

¿Pero qué vemos en lugar de eso? La delincuencia que nos invade, una pobre retórica de las autoridades y de los políticos, y en los últimos meses un circo que, sumando la farándula barata, nos invade en todos los horarios, sin contar que el futbol se lleva 35 minutos o más de los noticieros.

En el último tiempo, en parte gracias a las vacaciones, tenemos con suerte poco más de seis noticias relativamente reales, las que se repiten durante todo el día sin cambiar imágenes ni textos.    En las primeras páginas de los periódicos no existe la oposición, solo información oficial y para colmo con fuentes paupérrimas, los reportajes no tienen investigación y una gran cantidad de columnas de opinión son el resumen de los diarios o de lo que dijo otro.   Ni que decir que el otro porcentaje altísimo de los contenidos son los comunicados de prensa a los que, con suerte, se les cambia una coma.

Los reporteros acuden a las noticias ya pauteados sobre lo que tienen que escribir.  Debo confesar, de todos modos, que me ha sorprendido la desinformación con que llegan a buscar la noticia y el poco atrevimiento a enfrentar la coyuntura con opinión de los rostros influenciadores.

Esta es la prensa del Chile real del siglo XXI.   No había mucho que celebrar, la verdad.

Parece retroceso frente a lo que fue el inicio del periodismo, con la Aurora de Chile, primer periódico nacido el 13 de febrero de 1812, que en sus páginas abordaba asuntos de política y filosofía, de acuerdo a sus valores revolucionarios y preparando el camino para abrir los ojos de un Chile que debía ser independiente.   Su primer periodista fue el sacerdote de la “Orden de la muerte”, Fray Camilo Henríquez quien, desafiante de la Monarquía, fue su director para hablar de “Reyno de Chile” y que, con todo, solo fue censurado en dos ocasiones. A casi 200 años, el periodismo nacional esta muy lejos de su compromiso con la verdad, la difusión de ideales y la lucha por erradicar la ignorancia de las audiencias.

Hoy los medios masivos y tradicionales simplemente no informan ¿Qué pasó, qué hicimos mal?  Nada de que sentirnos orgullosos. La explicación se basa en que los nuevos desafíos de los medios están radicados en lograr el mayor rendimiento económico y en impulsar la innovación tecnológica.

Quizás, como bien señala la doctora en periodismo Mar de Fontcuberta, “compraron maquinas, crearon Holdings y lanzaron ediciones electrónicas”. Se incorporó la multimedialidad, hipertextualidad e interactividad, pero se obvió y quizás no se entendió que esta transformación provocada por la sociedad de la información implicaba una nueva etapa, mostrar el mundo con sentido, estudiar las nuevas necesidades informativas de las audiencias, “conversar” realmente con sus “lectores”, gestionar una adecuada interacción para dejar en manos del usuario parte del poder. Un nuevo lenguaje, una nueva retórica, para nuevos tiempos

Los esfuerzos de una prensa más pluralista no están en las manos de los medios tradicionales, dificultando que esta apertura llegue a las “masas”: se concentra en Internet con medios digitales ciudadanos y blogs principalmente, que logran traspasar parte de esta información importante en denuncias ciudadanas u opiniones de expertos con responsabilidad que se atreven como El Post.

Es de esperar que pronto se vea la luz para que podamos celebrar en Chile una verdadera “Prensa del Bicentenario”, que haga honor a nuestro Camilo Henríquez y que enriquezca a las audiencias.

En reflexión les dejo este video de un medio argentino.

Columna publicada en El Post 16/02/2011

El Infierno de la Prensa

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