Cruz Coke el actor

 

Foto: santi.cl



Había que reparar en algún minuto que el ministro de Cultura Luciano Cruz-Coke, quien cuenta con la mejor aprobación ciudadana –un 73% después del ministro Golborne de acuerdo a la última encuesta Adimark- y que fue dejado de lado por los analistas, está en su máximo minuto de fama internacional, pero es su peor momento al interior de su ministerio.

Los despidos y el desorden administrativo parecen ser su desvelo. Querer proyectar a la ciudadanía un orden que no hay y, al mismo tiempo, levantar una gran propuesta audiovisual en el extranjero es su mayor desafío.

No todo brilla. Algo se intuyó el fin de semana pasado cuando la página web institucional apareció hackeada -casualidad o no-, el ministro estaba en Miami y seis despidos fueron anunciados el viernes. Bajo este escenario, los funcionarios golpearon la mesa y exigieron respeto por sus derechos laborales, a través de la ocupación de su oficina en Valparaíso, a la espera del diálogo.

Las demandas son categóricas y claras desde que se iniciara la ola de desvinculaciones del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes -CNCA- en el 2010: “No más despidos, el reconocimiento de la Asociación de Funcionarios de la Cultura -Anfucultura-, la reincorporación de trabajadores despedidos y la instalación de una mesa de trabajo”.

Atrás quedó la promesa electoral del Presidente Piñera que decía “En nuestro futuro Gobierno todos los funcionarios públicos, ya sean de planta, contrata u honorarios serán respetados en sus derechos y promovidos en función de sus méritos”. A todas luces, la autoridad ha vulnerado los derechos laborales y no puede hacerse el desentendido frente a la reciente manifestación interna del CNCA, que se agrega a irregularidades que han denunciado sus funcionarios desde el año pasado.

Si bien el ministro accedió a establecer una mesa de trabajo y diálogo para la próximas semanas y la ocupación se depuso, los trabajadores agrupados en Anfucultura contaron con el respaldo del presidente de la ANEF, además de los diputados De Urresti y Farías quienes, en las dependencias del CNCA y pese a inconvenientes de seguridad, citaron al ministro a la Comisión de Cultura de la Cámara para analizar los antecedentes recopilados.

Existen varios cuestionamientos. Ya en diciembre en El Post hablamos de los gastos que realizó en Recursos Humanos el CNCA, donde aumentó sus dineros en más de 1300 millones, y la dotación máxima de la institución de 385 a 459 personas, sumado a las funciones críticas de 12 (103 millones) a 15 (165 millones). Es evidente que el aumento de recursos en más de 19% no resulta proporcional al aumento de cupos.

Hace poco se realizó una inversión de 165 millones en remodelación de nuevas oficinas y muebles (que ya se habían cambiado el 2009), junto a la disminución en más de 1500 millones en programas directos del CNCA. Este es claramente un presupuesto extraño. ¿Quién fiscaliza? De hecho, poco y nada se puede justificar la disminución de personal por falta de recursos, porque cada vez hay nuevas contrataciones.

Frente al alarde del gobierno en materia de políticas laborales y disminución del desempleo, parece poco razonable que tampoco intervengan las autoridades que deben velar por los trabajadores.

La molestia de Anfucultura con los más de 120 despidos sin justificación y el tardío diálogo con la autoridad se dio a conocer -una vez más- gracias a las redes sociales, donde emplazaron y desmintieron los dichos de la máxima autoridad.

Si bien la ocupación se depuso, la realidad interna dista del premio internacional que recibió el Ministro como mejor figura pública 2010, entregado por CAMACOL por su apoyo al desarrollo de la industria audiovisual. Hay que empezar a ver con qué criterio son entregados los premios y qué conoce la ciudadanía de la gestión, porque es posible sospechar que tan alta aprobación en la Adimark respecto a Cruz-Coke solo se deba a su fama de actor y a su personaje de Axel Schumacher en “Fuera de control”. Porque, en lo relativo a su gestión, aún no están claras las políticas públicas al 2015 y se sigue haciendo alarde del trabajo que viene del gobierno anterior.

Columna publicada en El Post 09/06/2011

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