Sociedad Civil

La cumbre de los 33 y los 27

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A pocos días que se reúnan los líderes de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe – Unión Europea, CELAC – UE, con un total de 60 jefes de Estado desde Angela Merkel a Raúl Castro, la noticia se ha centrado en la figura de Castro, el actual mandatario cubano. Poco o nada se ha dicho de las temáticas que se tratarán en esta cumbre política y empresarial, la más grande a realizarse en Chile.

Quizás, resulta a esta altura anecdótica la figura del dictador cubano, que deberá presidir esta cumbre, ya que el CELAC, entre sus objetivos destaca en el primer punto: ‘Reafirmar que la preservación de la democracia y de los valores democráticos, la vigencia de las instituciones y el Estado de Derecho, el compromiso con el respeto y la plena vigencia de todos los derechos humanos para todos, son objetivos esenciales de nuestros países’.

Paradójico, pero por un lado, hay quienes sienten admiración por los Castro e inclusive ven luces. Otros sienten repudio total por la violación a los derechos humanos que ocurre en el país caribeño, o la protección que da a quienes los han violado en Chile y se asilan, como lo sostiene la UDI, y la solicitud de poner en la agenda en esta cumbre el caso del Senador asesinado Jaime Guzmán.

Para otro sector de izquierda, Cuba fue el país que los cobijo en dictadura, e inclusive en el caso del candidato presidencial de la derecha RN, Andrés Allamand, permitió la rehabilitación de un hijo. Para los Demócratas Cristianos abre heridas como la del fallecido Oswaldo Payá,muerto en dudosa circunstancia, o los presos políticos que aún mantiene. Sentimientos encontrados varios que, sin duda, hacen presagiar se vivirán días tensionales para todos los sectores políticos en nuestro país.

Lo concreto es que este encuentro tiene por finalidad impulsar agendas de integración,  promover la cooperación, crecimiento económico con equidad y el desarrollo sustentable, aunque ninguno de los países miembro del CELAC – los 33, como los mineros-, comprenda o aplique bien el concepto de sustentabilidad. Pero se lee bien. Sumado a la justicia social y respeto entre países.

A este se agrega la IV cumbre empresarial CELAC-UE, encuentro que traerá a los líderes del poder económico – casi 800-, organizada por El Mercurio y la CPC, (Confederación de la Producción y el Comercio). Donde se abordaran temas en inversión como prioridad. Inversión en medio ambiente y  desarrollo sustentable, crecimiento económico; inversión en pequeña y mediana empresa, inversión en desarrollo del capital humano.

Sin duda, la jornada concentrará la mirada internacional y mediática en estos días y será el centro del lobby político y agendas bilaterales.

El desafío más grande para Chile en esta cumbre, radica en que líderes políticos y empresariales, puedan por fin concretar más que proponer en materia de energía y diversificación de la matriz; fortalecer los programas sociales de erradicación de la pobreza; ampliar la mirada y aprender de los pares en el acceso gratuito a la educación, salud y la cultura; diseñar propuestas en la equidad de género y participación de la mujer, ampliar las políticas de conectividad, además de ciencia, tecnología y medio ambiente. Así como dar mayor énfasis a la modernización de  respuestas y prevención en canales de desastres naturales.

En un año de elecciones presidenciales, no se puede perder la mirada a estos temas, y a esta jornada, que ocurre cada dos años con los 33 de Latinoamérica y el Caribe, desde 2010, y es la primera que suma a los 27 de la Unión Europa.

Hoy cuando el liderazgo esta en cuestionamiento en Chile y el mundo, veremos a los ‘líderes’ de Latinoamérica, el Caribe y Europa en plena acción para fortalecer las alianzas estratégicas. Y en nuestro país. No dejando de lado que, a los ojos del mundo, será un dictador quien encabece una cumbre que promueve la democracia y el respeto a los Derechos Humanos.

Columna publicada en El Post 24/01/2013

TV digital tú derecho, tú TV

TV = Educación = Cultura

En las próximas semanas se retoma la agenda legislativa y particularmente el Proyecto de Ley de TV Digital (TVD) en la comisión de Transporte y Telecomunicaciones del Senado. Un rol fundamental jugará la mesa ciudadanía y TV Digital para abrir el debate en beneficio de la sociedad.

La misiva es la inclusión de once propuestas claves, prudentes si consideramos que la televisión es el medio comunicacional más influyente en la población y que solo a través de TVN llega a 8 millones de televidentes en todo Chile. Con la finalidad de cambiar el modelo de la Televisión se pretende dar conciencia a la cámara alta acerca de la importancia de incluir: Transportador público; Composición CNTV y TVN; Obligación cable-operadores; Mecanismo de concesión comunitaria; Única concesión obtenida; Espectro comunitario; Reconocimiento Legal; Porcentaje producción independiente; Fomento a la cultura; Gratuidad y libre recepción y Usos sociales de televisión digital. (http://www.ciudadaniaytv.cl)

Ahí  radica la importancia de revertir la discusión para enviar el proyecto de ley a la Comisión de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología del Senado y quitar la “suma urgencia” por parte del Gobierno.

Hay que dar la mirada estratégica de la TV del siglo XXI proyectada a 30 años, por lo que este PL debe abarcarse desde lo cultural, político, social y económico.

Sin embargo, desde la política la discusión se ha centrado más en asuntos técnicos, que en los contenidos y programación de la futura TVD. Un punto clave para preguntarse ¿Qué televisión necesitamos para generar un país más inclusivo?

Ante lo anterior se debe insistir que hasta hoy no especifica definiciones concretas respecto del significado de “cultura, producción cultural, programas educativos, canales culturales”. Además de recordar que no esta asegurada la gratuidad como se ha señalado anteriormente en el Post. (1, 2, 3, 4)

Pero ¿Por qué yo ciudadano común y corriente, que no soy ni productor audiovisual ni potencial dueño de una concesión, me tendría que interesar lo que pase o no con esta televisión digital?

No es fácil convencer o hacer ver que el terreno de lo digital es un tema de interés público y también de su interés particular. Tal vez si le decimos que usted deberá preparar su bolsillo y presupuesto para pagar por ver partidos de fútbol de alta convocatoria, el final de la teleserie o el reality show de turno, puede que entienda cómo podría impactarle el proyecto de ley de TVD si sigue como está. Sin embargo creemos que el análisis tiene que hacerse con un poco más de altura de miras.

Cuando hablamos de exigir un mejor tipo de televisión digital de libre recepción para recibir en nuestros flamantes televisores HD, tiene que ver también con exigir un mejor trato y relación con quienes nos dan esos contenidos: queremos ver ocio y evadirnos al final del día no sólo con películas y miniseries envasadas, inclusive  con más de los mismos reality show o queremos ver series y documentales nuevos e innovadores que despierten nuestra curiosidad.

Tiene que ver con darnos cuenta que el sistema de medios que tenemos es reflejo de la sociedad en que vivimos, de la democracia que hemos construido, pero sobretodo tiene que ver con no se acabe la promesa de interactividad y participación que implica la tecnología digital.

Se trata de “la” oportunidad para participar activamente y creativamente en esa nueva forma de hacer televisión, de hacer relatos e historias que dan cuenta del país que somos, la ciudad en que vivimos, la comunidad en que habitamos.

La TV Digital es tú derecho, tú TV y desde  la sociedad civil se confía en que esta ley abrirá espacio a nuevos operadores comunitarios, locales y regionales. El hecho de que los ciudadanos organizados, comiencen a generar contenidos propios que reconozcan la diversidad y especificidad de las necesidades locales es un pie forzado para la democratización de los medios. Así como de una garantía de acceso a la información, que permite romper el cerco que hoy impone el oligopolio de medios existentes en el país.

Por otra parte, la obligación de que un porcentaje de la programación de los nuevos medios se refiera a educación, cultura y comunidad es consistente con la urgencia de mejorar la calidad de la televisión chilena. Que de paso demanda, provoca y emplaza a los actores sociales a participar en la construcción de sus contenidos.

El debate es de todos, la responsabilidad hoy se torna política, citando a Valerio Fuenzalida en su libro Televisión abierta en América Latina, “existen actores sociales que intentan asignarle a la audiencia un “deber ser” frente a las emisiones televisivas, un comportamiento ideal acerca de los programas que debería seleccionar para ver”.

Con todo, queda confiar que una televisión construida desde los ciudadanos genere mayor densidad y calidad de la democracia en Chile. La posibilidad de competir con contenidos propios y hacer frente al discurso dominante, permite no sólo un equilibrio de voces, sino también auditoría ciudadana y vigilancia social sobre el poder político y económico.

Aún queda debate, esta en las manos de los senadores el garantizar una adecuada participación ciudadana en la discusión de esta ley. De eso se trata, a fin de cuentas, esta gran revolución de lo digital: dejar de ser espectadores pasivos y tomar un rol activo y creativo en la forma en que generamos a la información, comunicación, educación, cultura, entretención entre todos y para todos.

Este post fue realizado en conjunto con integrantes de la mesa de ciudadanía y TV Digital:  Paty Peña (ICEI) e Ignacio Iriarte (ACCION)*

*Paty Peña: Periodista. MSc en Communication, Information and Society, The London School of Economics and Political Science. Académica de la Escuela de Periodismo del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile – ICEI

Ignacio Iriarte: Periodista y Magíster en Desarrollo y Comportamiento Organizacional, Universidad Diego Portales. Encargado de comunicaciones ACCION

 Columna publicada en El Post 29/04/2011

TV Digital: Otra ley errada

Estas semanas la discusión de la agenda pública y medios de prensa la coparon los curas, la iglesia, Karadima, Minvu y Kodama. Poco y nada se ha dicho en los medios acerca de otro gran abuso para los ciudadanos sin exclusión, una ley que tendrá impacto en todo Chile y traerá más de algún cuestionamiento: El proyecto de ley (PL) de la TV Digital (TDV).

Para el trámite legislativo en el Senado, se decidió solo enviar el proyecto a las comisiones de Transportes y Telecomunicaciones y Hacienda, omitiendo a la Comisión de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología. Destaco lo anterior por la importancia y relevancia del PL que, a todas luces, tendrá la esperada oportunidad de cambiar la TV de los próximos 30 años y que afectará negativamente a todos si se continúa con la desinformación ciudadana y erradas discusiones de forma y no de fondo.

Existió una clara negativa de parte de una mayoría parlamentaria para permitir el paso del Proyecto de Ley de TVD a una tercera y prioritaria comisión. Los puntos importantes para ésta son los de relevancia e impacto para las audiencias actuales y futuras de TV chilena, por varios puntos que no están estipulados con claridad o simplemente no se incluyen como:

1. No se ha definido ni propuesto una regulación para fomentar la educación y la cultura como fortalecimiento de la ciudadanía, ya que la TV es un gran influenciador de las audiencias. El objetivo central de la televisión, originalmente, era “educar” lo que ni siquiera se ha mencionado.

2. El Proyecto de Ley de Televisión Digital está alineado con la actual modificación de la Ley de Televisión Nacional de Chile y del Consejo Nacional de Televisión, entrampados porque solo incorporan cuoteos políticos y no la representación de la sociedad civil y de profesionales idóneos para velar por los intereses de todos los chilenos en su programación.

3. Se incorpora la reserva de 40% de parte del espectro a cultura, pero no hay una definición clara de lo que se entiende por cultura ni de los canales culturales. Entonces, y acá importa el punto, no hay cómo hacer efectiva esta reserva si no hay definiciones del tema.

4. El proyecto no estipula que las empresas de pago incorporen canales educativos, culturales y comunitarios, y que estos puedan transmitir dentro del mismo paquete de servicios, lo que implica que no tendrían los medios para su difusión.

5. No hay indicaciones para fomentar las producciones nacionales y productores independientes, lo cual daña severamente al sector más creativo de la industria, marginándolos.

6. En regiones, los canales comunitarios serán los más perjudicados con este Proyecto de Ley, dado que no se contempla su reconocimiento ni se les valida como entes informativos y educativos. Su rol es fundamental en lo local.

7. Otro punto es la gratuidad de la TVD, ya que con el texto actual ésta se cobrará.

Con todo lo anterior, pareciera que en el Senado no todas las comisiones valen lo mismo, aunque cada una tiene miembros que se suponen idóneos en los análisis, evaluación y propuestas de sus respectivas temáticas. Dicho de otro modo, si para los parlamentarios no es necesaria la Comisión de Educación, Cultura y Ciencia y Tecnología, entonces más vale suprimirla o precisar atribuciones. Así avanzarían mejor, sin entramparse en lobbys poco claros y errados de todas las partes.

Hay que comprender que el PL de la Televisión Digital no es un problema técnico, sino cultural, por lo que no hay que apurar una discusión mal hecha. Hay que solicitar al ejecutivo que quite la suma urgencia y discutir esta iniciativa en todas las aristas necesarias para dar profundidad, pertinencia y actualidad a la audiencia del sigo XXI y asegurar la democratización de las comunicaciones.

En el debate se han apreciado varios intereses creados, partiendo por el lobby que ha realizado Enrique Correa para ANATEL y que ha provocado una serie de reacciones en torno a la poca consecuencia de privilegiar intereses personales, por sobre los ciudadanos y las definiciones políticas personales.

Es preocupante ver el poco interés de la ciudadanía en torno al tema, pero a la vez el desconocimiento que existe más allá de lo técnico. Peor aún, la misma desinformación corre para algunos miembros de la cámara alta, donde se encuentra hoy el proyecto, quienes se han declarado ignorantes en torno al tema en conversaciones directas con quien escribe esta columna. Claramente, esta es una omisión importante que comenzó en el gobierno anterior con la tramitación que se inició el 2008 y la administración actual.

Ya no es la discusión técnica del plasma o LCD sin sello que usted compró antes del mundial, o del decodificador que deberá tener. Más allá del paso del sistema analógico al digital, no esta garantizada la gratuidad de la recepción.

Hay que prestar más atención si no queremos un segundo Transantiago. La discusión en el Senado se ha tornado impresentable. Frases como “es un problema técnico”, “hay que apurarse porque habrá un apagón digital”, “ya se discutió todo”, rayan en la poca consecuencia y nada de estudio de quienes están para velar por usted y por todos los ciudadanos del país. Y todo eso saldrá a la luz cuando las ilusiones ciudadanas se desplomen.

Actualmente existen señales de prueba que se entregan de manera gratuita por el Estado -con recursos que usted financia con sus impuestos- pero los canales los cobran en su cuenta de cable. Las concesiones que se entregarán de acuerdo a este proyecto son gratis para los empresarios de la TV, pero se cobrarán a los usuarios… a usted. Sumado a una Televisión futura más paupérrima en el aspecto programático de lo que ya existe. ¿Está de acuerdo?…No diga que no se le advirtió.

Columna publicada en El Post 20/04/2011

#TelevisiónDigital ¿Un triunfo o un fracaso?

Aprobado el proyecto de Ley de Televisión Digital por la Cámara de Diputados, el cual en definitiva modificó la industria de la televisión y deja en veremos a las audiencias con la no gratuidad de la TV Digital – TVD .

Varios gallitos se jugaron, por una parte los diputados aprobaron el artículo “31 A”, que autorizará a los actuales operadores a cobrar por el 50% de su capacidad de transmisión, es decir y sin dobles interpretaciones no habrá TVD gratis.

Por otra y en una decisión insólita, se decidió que no habrá medición de audiencias, tras eliminarse el people meter, aspecto que generará una modificación importante en la industria del broadcasting, cuyo fomento depende del pago de la publicidad.  Si no se mide el impacto de esta, los avisadores tendrán que tomar decisiones a ciegas. En otras palabras, la extinción del people meter, que marca tendencias para el manejo de las audiencias respecto de los contenidos audiovisuales, significará poca transparencia, aspecto que al parecer no pensó la diputada María Antonieta Saa con esta indicación de su propuesta.  Por lo que, ahora existe la obligación de crear otro sistema de medición que  ojala  no sea en una perspectiva económica aplicada.

Cabe destacar además la discriminación de las concesiones formuladas en la aprobación de los artículos I y II transitorios ya que los grandes operadores no necesitarán concursar para obtener una señal digital, marginando aún más a los canales regionales y comunales.

Hay que rescatar que en buena hora se aprobaron las modificaciones al Consejo Nacional de Televisión – CNTV-  las cuales son asertivas pero no concluyentes, este debió profundizarse en su totalidad desde una nueva orgánica.

De igual modo, aumentar cuatro horas la programación cultural respecto al estado actual no es avance ni solución, mientras no se defina el concepto de Cultura en “producción nacional” y “cultural” que debe incidir y ayudar a la programación de la TV.  La cultura “no es fome  ni aburrida” como mal apuntan los canales y audiencias  a esta.  Es preocupante que se pueda llegar a cumplir este propósito con la TVD y de pago, entendiendo que en la actualidad para la TV abierta pagar la multa por no cumplir con las horas estipuladas de cultura es como tomarse un “pisco sour”.

Como bien afirma Denis McQuail en su libro “Introducción a la teoría de la comunicación de masas”, los medios de comunicación “revisten una importancia considerable -y todavía en aumento- en las sociedades modernas”. Hoy se tuvo en el legislativo la posibilidad de avanzar hacia la TV del futuro, democratizarla  considerando las necesidades y aspiraciones de las audiencias del siglo XXI pero se desperdició.

Sin embargo, lo más grave en este Proyecto de Ley de TVD es llegar a un acuerdo nacional sin participación real ciudadana  y ong’s  que conocen y estudian el tema, lo que es un asunto de nunca acabar en los Proyectos de Ley que le interesan y afectan a la población.

Ahora habrá que estar al pendiente del actuar del Senado, ya que lo visto en la discusión de la Cámara de Diputados y ante los comentarios hechos por los protagonistas en twitter, se pudo constatar que los *parlamentarios, aparte de un poco mal informados, no estuvieron a la altura de las circunstancias de una sesión de un Proyecto de Ley que define como será nuestra televisión futura.

En conclusión, dos años de paupérrima discusión, desafortunadas decisiones en tres comisiones y con un apuro que nunca debió exigirse por parte de este Gobierno.  Ahora el Proyecto de Ley queda en manos de la Comisión de Transporte y Telecomunicaciones del Senado, integrada por los senadores Chahúan, Girardi, Novoa, Pizarro y Prokurica, la misión de los honorables es revertir las falencias que debe centrarse en lo inmediato en estudiar a cabalidad las implicancias de la TVD, pensando en el país, las regiones que representan y votar en conciencia, a beneficio de la comunidad nacional y no del empresariado de la televisión.

Con todo, lo ocurrido no es nuevo,  ya lo habíamos advertido acá en El Post, al comentar que “no hay apuro en la TVD” , más aún después de ver el nivel de desinformación que existe tanto en el legislativo como en la ciudadanía.  Hoy el Proyecto de Ley de TVD esta con urgencia sin embargo hay que considerar el refrán  “más vale tarde que nunca”.  Esa es la preocupación.

En definitiva ¿triunfo o fracaso? la señal es clara,  hablar de TVD es largo y complejo con varias aristas importantes para toda la ciudadanía, por lo que del CNTV, TVN y los demás aspectos técnicos del Proyecto de Ley y de la TV futura serán materia de próximos posteos.

*TV Digital intervenciones diputados. http://twitdoc.com/55S

Columna publicada en El Post 07/04/2011

Opino x Cultura

Tanto que nos gusta opinar y llegó el momento de hacerlo”.

Gracias ministro Luciano Cruz-Coke por darnos tal posibilidad.  ¿Pero opinar sobre qué?

A través del sitio web del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes se ha llamado a la ciudadanía a opinar sobre las políticas públicas culturales que se deben fijar desde el 2011 al 2015. Esto implica asumir que el 2010 cumplió su ciclo la primera etapa. 

Las políticas públicas de cultura (PPC) -y esto para que se entienda- se fijan a 5 años.   La realización de estas es un proceso de larga data.  Desde la década de los ‘90 se buscó recuperar los derechos de creación y expresión, coincidiendo con la formación e implementación del CNCA desde el 2003, ya que antes y durante dos décadas existió el denominado “apagón cultural”.

Durante esos años, la consigna fue construir políticas culturales para el Bicentenario, con el lema “Chile quiere más cultura”.  Pero estas políticas no bastaron con su instalación física o administrativa, sino que incentivaron el surgimiento de anhelos y metas que las movilizaran y que ahora demandan nuevos objetivos.   Claro que antes de nada, las PPC deben existir y es por eso que llevamos más de un año preguntando y solicitándolas a la cartera de cultura, ya que debieron estar fijadas y acompañadas desde el programa de Gobierno del actual Presidente, al menos como una declaración de intenciones inicial.

En este año hemos visto improvisaciones varias, analizadas anticipadamente acá en El Post, recordemos primero dedicarse tras del terremoto, a reconstruir el patrimonio, luego la VII Convención Nacional de Cultura que omitió a representantes importantes de los Comités Consultivos nacionales y regionales y no definió el rol de los directorios, entre otras de relevancia, seguido a la realización con un alto gasto de un seminario de industrias culturales “Economía y Cultura” que en nada aportó, repetir lo ya realizado con Servicio país Cultura, luego la entrega de dos paupérrimas cuentas públicas (12), anunciar más recursos – bienvenidos sean- y modernización en los Fondos de Cultura etc.  A esta altura solo queda opinar y en son de paz.

De esta manera es que vuelvo a preguntar respecto a la consulta ciudadana que se esta desarrollando: ¿Opinar sobre qué?   Partimos de la base que cuando se opina se expresa una opinión.   Es obvio, pero sin embargo acá no hay opiniones porque se trata de una consulta ciudadana que necesita tú punto de vista en tres ámbitos: Promoción de las Artes, Patrimonio Cultural y Participación Ciudadana, sin embargo es  tipo encuesta a 26 preguntas en respuesta cerrada, con cero posibilidades de ser participe. Solo da la opción ante la pregunta de responder: nulo, bajo, medio, alto muy alto.  ¿Y tú opinión cual es?

Para que vea de qué se trata hágala.  Participe y siga leyendo: Opino x Cultura.

Es importante señalar que realizar, crear políticas públicas culturales no es una encuesta  que dure dos semanas durante el período estival, sumado a una cuenta pública y una convención.  No hay que engañarse: La cultura debe efectivamente ponerse en el desarrollo del país, que es lo que suponemos que apunta desde su inicio  la propuesta de Cruz-Coke, pero no debe olvidarse tampoco que constituye nuestra identidad nacional, que contiene implicancias económicas, político y sociales y es en esta dirección se ha venido trabajado en todos estos años como para que se venga a partir de cero como si no hubiera nada.

Cabe recordar las bases en las que las políticas culturales fueron sentadas en el inicio, para un mediano y largo plazo, teniendo como prioridad garantizar las oportunidades de acceso de la cultura, apoyar a los actores del mundo cultural -creadores, industrias culturales y audiencias- mirando siempre hacia el futuro.

Si la ciudadanía fuera considerada en todas las determinaciones para el país, quizás podríamos estar ante un nuevo hito cultural que hablaría de una sociedad a la altura del siglo XXI.   Sin embargo, si se quería una consulta con opinión ciudadana esta debió ser dirigida con seriedad al ¿cómo?: hacer, lograr, mejorar, consolidar, potenciar, asegurar y no a “indicar un grado de interés” en temas del cual la mayoría de las audiencias no tiene conocimiento y no se le informa, como es evidente, el mayor porcentaje de encuestados responderá marcando un interés muy alto.   Es decir “sin opinión, no se produce la participación”.

La encuesta del CNCA finaliza el 28 de febrero, en esta ocasión bien vale la pena, si ya hiciste la encuesta, que opines en serio de Cultura, con tú nombre acá en este Post te damos espacio. Anímate! “Opino x Cultura”.

 Columna publicada en El Post 24/02/2011

Lecciones del Gas

No es difícil comprender que esta pasando en  #Magallanes  si ponemos como punto de quiebre  que una de las mayores crisis cíclicas que no ha sabido, podido o querido sortear nuestro país tiene relación con su diversificación de la matriz energética – en este caso, el GAS.

El anuncio de la ENAP de alzas en el precio del gas hizo remecer y movilizar a una ciudad de más de 150 mil  habitantes y unir a todas sus autoridades escogidas en elección popular para defender sus derechos de costo y calidad de vida, por lo que significa vivir en una región extrema como la de Magallanes y Antártica Chilena.

Sin embargo, el tema de fondo mencionado anteriormente se ha visto opacado nuevamente por malos manejos políticos y comunicacionales del actual gobierno y sus autoridades, que a esta altura solo resta pedir cordura y cambios urgentes antes de marzo.

Las palabras del ministro de Energía Ricardo Rainieri que marcaron la agenda de la semana fueron, entre otras: “tenemos que cuidar los recursos, el gas es un recurso no renovable”, además de “la decisión de las alzas del gas fue tomada unánimemente por su directorio es decir  el “Directorio ENAP es autónomo estoy yo, Laurence Golborne… entre otros”. No pareciera necesario decir que estas declaraciones dejan a la vista un desconocimiento de los cargos públicos, ya que esta autonomía corresponde a personas de confianza del Presidente de la República, y redundan en otra promesa incumplida. Pero si parece necesario clarificar que este directorio también esta conformado por otros 2 representantes del mundo privado (SONAMI; SOFOFA);  por la entidad de profesionales del área Instituto de Ingenieros en Minas y por los trabajadores del petróleo y afines, cuyo representante no estuvo en tal votación. Así que los ciudadanos tienen todas las de perder.

Ante lo expuesto, entonces ya es hora se haga la pega en la materia en dos temas centrales para el país: la descentralización y la matriz energética.

Es necesario y al corto plazo definir una política para las zonas extremas y fronterizas desde un punto de vista estratégico, lo que va unido a sustentabilidad, comunicación, acceso y conectividad entre otros. Los costos y calidad de vida de éstas son muy superiores a lo que pasa en el nivel central u otras regiones del país. Es decir, es ineludible que el Estado establezca políticas diferenciadas para las regiones y con posibilidades de disponer de recursos propios, además de que sean ellos quienes decidan como los ocupan.

Es de suma importancia caracterizar de una adecuada forma la zona de Magallanes cosa que defina los subsidios de acuerdo a ingresos. El GAS es un recurso primordial para esa zona del país, lo de ellos es permanente, por lo que se hace imposible y poco consecuente aplicar los mismos criterios que el resto del país, ya que el gas se extrae ahí y no es traído de Malasia como ocurre con la zona central. Peor aún su costo no se condice a la realidad de vida de esa Región. Es decir, si hubiera un IPC diferenciado claramente el de ellos triplica, dado que su costo es distinto.

Acá y como este gobierno se volvió experto en entablar crisis y resolverlas en menos de 48 horas saliendo airoso y con todo los medios a su favor, se debe barajar la estrategia de subsidios y criterios básicos. El acuerdo que quieren es suspender la medida hasta marzo, lo más probable subvencionado ya que dicen que es tan caro para el Estado y por otra parte a largo plazo el gas se acabará. 

Como la subvención no será eterna,  entonces hay que dar las garantías a las familias de Magallanes. Si no queda gas hay que definir  cuanto queda y a que plazo  ¿5, 10 años, más?. Hay que tomar como referente lo que paso Chile con Argentina, su poca capacidad resolutiva a acordar acuerdo energético con Bolivia, llama a la urgente necesidad de anticiparse y no enmendar en un próximo gobierno el desarrollo de una política a suplir la diversificación de la matriz que apunta claramente a las energías renovables no convencionales como la energía mareomotriz y eólica ambas aventajadas en implementación y costo en todo el país.

La anticipación y diseño estratégico energético es porque Chile y sus habitantes no deben pasar por situaciones como las que hemos visto en estos años y últimos días en la materia, en donde no debemos depender de otros  países y no podemos quedarnos sin este recurso natural -GAS- en el nuestro propio, cuando tenemos todo para tener algo más que una ENAP que se ha transformado en el flanco de intereses personales y económicos a corto plazo. Peor aún es una crisis que se pudo evitar en términos políticos, evitando de paso la pérdida de dos vidas humanas.

Lo categórico es la necesidad imperiosa de redefinir la composición ejecutiva y los mecanismos mediante los cuales ENAP toma este tipo de decisiones, y si en ésta se considera o no a las comunidades donde esta inserta. En definitiva lo que se requiere no es una solución para salir del paso sino una respuesta permanente de cómo se resuelve la crisis del GAS en Magallanes y Chile a futuro.

Columna publicada en El Post 12/01/2011

Abrir las Alamedas

El domingo recién pasado fuimos testigos de un evento masivo gratuito que convocó a más de 400 mil personas en el centro de Santiago.  Muñecos inflables gigantes de personajes animados ampliamente reconocidos por todas las generaciones, como Bob Esponja, Hello Kitty, Popeye, el señor Cara de Papa y el que la lleva en estas fechas: el Viejito Pascuero, entre otros, todos reunidos bajo el nombre de #parisparade, como parte de una mal disimulada campaña publicitaria.

Sin embargo, lo que parecía ser un evento de entretención terminó en desordenes, extravíos de niños e insolaciones.  Las audiencias pasaron las rejas de protección, hubo trastornos con los traslados y varios de estos grandes y festejados personajes inflables pasaron a mejor vida, siendo mutilados por los visitantes. No faltó tampoco quien alegara que estos eventos buscan la segregación social y solo dejan toneladas de basura.

Lo anterior no dista de los últimos eventos masivos en el mismo lugar, las celebraciones del Bicentenario y el gran espectáculo de luces e inclusive con el Teatro a Mil que ya se acerca. De cada uno de ellos, surge el cuestionamiento sobre cuánto nos falta en cultura ciudadana para que la gente valore y disfrute las iniciativas que buscan la promoción de la cultura y la entretención de la familia.

El problema no está en las características de la gente que concurrió ni en la mezcla de personas de barrios distintos.   Hubo un evidente problema de parte de los organizadores, que parecieron suponer que el público se mantendría tranquilo, a pesar del calor y de las incomodidades.   Falta un diseño estratégico para que la comunidad asista a espacios centralizados y emblemáticos, recuperando la ciudad para la difusión, la expresión y la apreciación del arte.   Ese propósito choca con la escasa o casi nula inyección de recursos en los municipios, para que puedan desarrollar espectáculos culturales.  Es en ese ámbito que surge una contradicción, porque la experiencia demuestra que el mejor público en eventos culturales masivos gratuitos es justamente el local.

No se debe tampoco subvalorar la importancia de estudiar a las audiencias para conocer sus característica, de manera de poder acercar exitosamente al público las expresiones artísticas, promover actividades gratuitas y la realización de programas focalizados en la participación que faciliten el acceso a la cultura.

Ahora bien, tampoco hay que  exagerar si en estos eventos los públicos se mezclan.   La verdadera lección radica en el comportamiento del público, que muestra que aún estamos en una situación deficitaria en cuanto a la formación de las audiencias.   La principal responsabilidad en ello recae en la “educación formal”, que debe fomentar el desarrollo de habilidades para la apreciación de la cultura, el arte y nuestro patrimonio y que ha sido una lucha constante para que esta aplique.

Fotografía @ElMatiasLopez

Nuestra realidad no dista mucho de lo que ocurre en países más desarrollados.   A lo menos en Chile no hemos tenido tragedias como sucedió este año en Alemania con la Love Parade, pero la experiencia del fin de semana obliga a prevenir y a considerar al menos dos puntos fundamentales, como bien lo señala Zygmun Bauman, para quien los espacios públicos no sólo deben ayudar a borrar las diferencias sociales sino también promover la diversidad y el diálogo entre las personas.

Es importante seguir con un programa estratégico y luchar por una reforma educacional que incluya también derechos y deberes ciudadanos, ya que no podemos seguir organizando eventos masivos en que se impone a niños y padres la espera de horas con la finalidad de ver un espectáculo de cinco minutos de duración.  Esa no es la “cultura” que se debe promover.  La carita feliz de un niño no puede ser a costa del sacrificio al calor y la incomodidad de estar en la calle, con los evidentes apretujamientos.

Creo que también debe tomarse en cuenta que muchas de nuestras calles son estrechas para este tipo de espectáculos, por lo que el diseño de estos eventos debe realizarse con la inteligencia necesaria para que las audiencias puedan responder de la mejor forma y aproveche la experiencia.   Lo importante es “abrir las grandes alamedas” para que todos disfrutemos sin distinción y esa apertura significa entender que los espacios públicos son de todos y no se les pueden exigir conductas absurdas.  También significa, a juzgar por los resultados, que en ocasiones los organizadores y diseñadores de estos espectáculos deben volver a ser educados desde lo cultural en lo que caracteriza una sociedad masiva y moderna.

 Columna publicada en El Post 15/12/2010