Políticas Públicas

Presidenciables, Piñera y la Cultura

Foto The Clinic

A un año ya de lanzadas las intenciones de las candidaturas de los Presidenciales 2014, poco o nada hemos visto de sus programas. Ideas, por cierto, varias, pero nos llama la atención que ningún candidato tenga un discurso, propuesta o demuestre conocimientos o interés respecto de la Cultura y sus políticas públicas.

La cultura es la puerta de entrada y de salida en la imagen de un país. Es el fortalecimiento de nuestra identidad, de nuestros valores; una puerta para lograr participación, hacer comunidad, acceso a la creatividad, formación de nuevas generaciones.   En definitiva, tiene un rol tan importante que es ineludible para el Estado.

Hoy, a casi 10 años de creada la institucionalidad cultural desde su entrada en vigencia el 2003, está ‘ad portas’ de una de las mayores crisis, en las áreas de monumento y patrimonio, lo que se suma al bajo acceso de la ciudadanía, sobre todo en regiones, por la falta de una política pública clara, y peor aún una institucionalidad a la altura.

Con una promesa de campaña, ‘Creación de un Ministerio de Cultura, ’, hace casi tres años llegó el actual gobierno… y este brilla por su ausencia.

La memoria es parte de la cultura, y en el discurso del 21 de mayo del año pasado, el Presidente Piñera mencionaba: “Para adecuar nuestra institucionalidad cultural a las necesidades del Chile actual, pronto enviaremos el proyecto de ley que crea el Ministerio de Cultura y Patrimonio, que estará integrado por el Consejo de la Cultura y las Artes, el Consejo de Monumentos Nacionales y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos”.

No obstante, ya entramos al 2013 y aún no se conoce el proyecto. Solo para el recordatorio colectivo, en el 2010 el actual gobierno retiró el proyecto de ley que creaba el Instituto del Patrimonio enviado por la ex Presidenta Bachelet en el 2009. En esta línea resulta curioso que en el presupuesto 2013 se señale que ‘El Fondo del Patrimonio se transformará en ley una vez que el Congreso Nacional apruebe el proyecto sobre nueva institucionalidad cultural’. Este hecho recuerda a la película: ¿Y dónde está el piloto?

La crisis que se ha creado en la Cultura a causa de la institucionalidad del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) ha sido deplorable, principalmente en el manejo e inyección de recursos, ya que estos se han centrado en los fondos culturales y no se ha logrado incrementar el crecimiento del presupuesto para distribuir y destinar en mayor escala e impacto a regiones. Hasta el gobierno de Bachelet el CNCA crecía a un 30% su presupuesto anual, y hoy se hace a solo a un 3%.

De este modo y en este escenario, llama la atención que en el discurso de los candidatos presidenciales, la realización de una política pública cultural, esté tan lejos del debate y no existan propuestas concretas, contemplando que las actuales políticas (2010-2016) están mal diseñadas y que, desde la creación de la institucionalidad correspondiente, nunca se vio un gobierno tan desinteresado en la cultura. Una prueba de lo anterior es el Dakar 2013 y la solicitud del Consejo de Monumentos Nacionales a que el Estado interviniera la ruta del desierto de Atacama por el daño arqueológico y patrimonial  que este ocasiona, el cual fue omitido por parte de las autoridades.

Hace pocos meses en un debate solo de candidatos de oposición (los del oficialismo aún no estaban) su proyección de presupuesto a la Cultura anual en un eventual gobierno no superó el 5%.  Peor aún, dos de seis candidatos solo darían el 3%.   Entonces ahora, con todos ya en carrera, de izquierdas y derechas cabe preguntarles a juicio de los expertos: 1.¿Cuántos recursos consideran invertir en la política cultural de su presupuesto anual?; 2.¿Incluirá una reforma tributaria para quitar el IVA a la cultura (música, libros, conciertos)?; 3.¿Están dispuestos a crear un Ministerio de Cultura que albergue Patrimonio, la DIBAM, Monumentos con participación ciudadana y darle proyección?; 4.¿Qué propone para unificar los fondos públicos del área en una sola institución,  y no se distribuyan por cuoteo político como los FNDR del 2% de Cultura?; 5.¿Podrán encabezar una propuesta que obligue la Cultura como malla en la Educación?.  6.¿Están dispuestos a liderar una reforma respecto de la ley de monumentos y establecer su regionalización, incentivos a los propietarios de bienes patrimoniales y velar por el resguardo del patrimonio intangible?.

Y si me apuran los llamaría en prioridad a definir la Cultura en el presupuesto como ‘inversión y no como gasto’.

Considerando que solo en las campañas presidenciales es donde los actores políticos se interesan y se acuerdan de la Cultura, buscando rostros emblemáticos de la TV, el cine y la música para darse a conocer, es importante que definan sus intereses con propuestas serias y estratégicas, para que se vuelva priorizar la Cultura en el desarrollo del país.

Columna publicada en El Post 10/01/2013